La perla «Peregrina», una de las joyas más famosas de la historia, fue durante siglos la estrella de las colecciones reales españolas, hasta que al término de la guerra de Independencia, en 1813, José Bonaparte se la llevó consigo a Francia. Suponemos que se la llevaría por un despiste, como sin duda también se llevó por descuido las doce carretas de bueyes cargadas con valiosos tesoros del Palacio Real.
Tras la batalla de Vitoria, el general Wellington, que comandaba las fuerzas anglo-españolas, interceptó las doce carretas y las retuvo bajo su custodia. No sabemos cómo, pero José Bonaparte logró con rara habilidad esconder las joyas más valiosas—entre ellas la perla Peregrina y el diamante “El Estanque”, de más de 100 kilates—antes de que le quitaran las carretas. Wellington avisó a Fernando VII de que había recuperado los tesoros robados, pero el monarca felón, en un gesto que nadie ha logrado explicarse, le dijo al inglés que le regalaba todos esos tesoros, y finalmente, Wellington se los llevó consigo.
La enorme perla peregrina, con forma de pera, fue hallada por un esclavo en el «mar de las perlas» de Panamá en 1515. El Alguacil de Panamá se la regaló al rey Felipe II, y pasó a ser una joya importante de la corona. Margarita de Austria, Felipe III e Isabel de Borbón fueron retratados por Velázquez luciendo la perla. Hasta que, como hemos dicho, José Bonaparte se la llevó consigo. La perla pasó más tarde a manos del emperador Napoleón III, quien en 1848, en un momento de dificultades económicas, se la vendió al marqués de Abercorn. En 1969 la perla fue adquirida por el actor Richard Burton, quien pagó por ella alrededor de 37.000 dólares y se la regaló a su amante, la actriz Elizabeth Taylor. Tras la muerte de la actriz, en 2011, la joya fue subastada por cerca de 12 millones de dólares.
Al margen de su historia real, la perla Peregrina es la protagonista de una leyenda, según la cual todos sus poseedores han padecido importantes desgracias. Isabel de Valois, la mujer de Felipe II, tuvo diversos abortos y murió de parto. Por causas parecidas murió Margarita de Austria, esposa de Felipe III. Mariana de Austria perdió a sus cuatro primeros hijos y sufrió por las enfermedades de su hijo Carlos II, siendo a su vez objeto de intrigas y murmuraciones. María Luisa de Orleans, esposa de Carlos II, tuvo una muerte prematura a los 26 años. Por su parte, la familia Abercorn padeció a causa de las guerras mundiales. En cuanto a la relación de Richard Burton con Liz Taylor, fue una agitada sucesión de crisis emocionales.
Con leyenda o sin ella, la perla pertenecía al Estado español antes de ser robada, por lo tanto debería ser devuelta a su legítimo propietario, estableciéndose la indemnización que la ley considere oportuna.