Madrid cuenta con varios edificios y localizaciones icónicas: la Puerta del Sol, la fuente de Cibeles, la Plaza Mayor… que reúnen muchos trazos de su historia. Hay unos jardines, los del Campo del Moro, quizá más desconocidos para la mayoría, que recorren la casi totalidad de la síntesis de esa historia desde la fundación hasta nuestros días.
Situados longitudinalmente entre el Palacio Real y el paseo de la Virgen del Puerto, la denominación del Campo del Moro, es relativamente reciente. La primera referencia documental es del siglo XIX. En 1809 surge por primera vez la expresión en el Archivo General del Palacio Real, pero con su actual extensión no aparece hasta el año 1844, en la correspondencia cruzada entre la reina Isabel II y el Ayuntamiento de Madrid con ocasión de la remodelación como jardín diseñado por el arquitecto Narciso Pascual, responsable asimismo del Congreso de los Diputados en la Carrera de San Jerónimo. Sugieren los investigadores, que, en pleno Romanticismo, cuando se buscaban orígenes históricos y heroicos para la toponimia de monumentos y espacios destacados, se rescató que, en el lugar del Campo del Moro, el emir almorávide Alí ben Yusuf, en el año 1109, después de arrasar el resto de Madrid, puso sitio al Alcázar (actual Palacio Real), donde se habían refugiado los castellanos. No pudo tomarlo y se retiró después de que se propagara la peste en su campamento. Mayrit (Madrid) fundada por Al-Mundhir, hijo del emir de Córdoba Mohamed I, en el año 856, había sido ocupada sin lucha por el rey de Castilla Alfonso VI entre los años 1063 y 1065. La incursión de Alí ben Yusuf cuarenta y tantos años después, fue un intento sin éxito de reconquista musulmana, de ahí la denominación con pretensiones heroicas.
El espacio del Campo del Moro, bajo los escarpados sobre los que se levantaba el Alcázar, era la “almazara musulmana”, un descampado en las afueras de las ciudades que se utilizaba para el entrenamiento y juegos de caballería para las tropas. En el caso de Madrid, tras la ocupación cristiana, siguió utilizándose con el mismo uso con la denominación de “coso” o de “tela”. Los sucesivos reyes castellanos que ocuparon el Alcázar como su residencia temporal en Madrid utilizaron esa zona como coto de caza. Felipe II, antes de proclamar la capitalidad de Madrid, entre los años, 1556 y 1562 adquirió los terrenos llamados “La Sagra” y “la Alvelga” al oeste del Alcázar, junto con los de la orilla opuesta del Manzanares (actual Casa de Campo), pero prestó más atención a estos últimos donde construyó un parque renacentista y un pequeño zoo.
En el plano dibujado en 1622 por el arquitecto Juan Gómez de Mora, el más antiguo que se conoce de Madrid, el actual Campo del Moro aparece rotulado como “Parque y monte de los venados y otras cazas”. En el plano de Texeira, de 1656, se puede observar que el bosque se encuentra ordenado en cuadrículas y que el extremo sur, parte de la antigua almazara, esta denominada como “La Tela”, es el Parque de Atenas en el presente.
En 1734 un incendio destruyó el Alcázar y Felipe V optó por construir en el mismo lugar lo que conocemos como Palacio Real. Ni él ni sus sucesores prestaron atención a la zona boscosa al píe del terraplén y sí, a la salida por la llamada Cuesta de San Vicente, que conectaba con el camino a El Pardo, El Escorial y la Granja de San Ildefonso.
No fue hasta el reinado de Isabel II, como comentamos al inicio, cuando se encarga a Narciso Pascual el diseño de un jardín romántico de estilo inglés, base del actual, en el que se ubicó la Fuente de los Tritones, de origen italiano, traída desde el Palacio de Aranjuez, o la Fuente de la Conchas, diseño de Ventura Rodríguez, desplazada desde el Palacio del Infante Don Luis en Boadilla del Monte.
Con 70 especies de árboles, algunos de más de 150 años, los Jardines del Campo del Moro, con parterres y pavos reales, fue declarado en 1931 de interés histórico-artístico.