Es un local que nos encantó por su ambiente familiar, su buena cocina y una propuesta de vinos muy cuidada. Ultramarinos y hostelería se abrazan en un concepto que sorprende para bien y que transmite cercanía desde el primer momento.
Detrás del proyecto hay una familia con más de 40 años de experiencia, hoy en manos de la tercera generación. Pasamos un momento entrañable degustando una exquisita selección de quesos, embutidos, tapas y vinos. Entre los quesos, destacamos el Ossau-Iraty, tradicional del País Vasco francés, elaborado con leche de oveja y conocido por su sabor delicado y textura fundente, así como el Comté, otro clásico francés que nunca falla.
En cuanto a los vinos, de la mano de Sergio pudimos catar dos referencias que nos fascinaron: Tardano 2022, 100% Garnacha, de Agrícola La Portera en Almonacid de la Sierra, un proyecto de Jorge Navascués, Javier del Blanco y Francisco Santis; y Mal de Amores 2020, un multivarietal de la Tierra de Castilla elaborado con Tempranillo, Syrah, Graciano y Cabernet Sauvignon, con 12 meses en barrica y 20 meses en botella. Dos vinos que nos dejaron gratamente sorprendidos y que, sin duda, harán disfrutar a los comensales. Descubrir nuevas etiquetas y dejarse sorprender es parte esencial del placer de beber vino con sensibilidad.
Y si lo traducimos en moléculas, en ambos vinos se despliega un abanico de compuestos volátiles que explican su expresividad: terpenos y norisoprenoides que aportan notas florales y frutales en la Garnacha; rotundona y pirazinas que dan matices especiados y herbales en Syrah y Cabernet; ésteres frutales y alcoholes superiores de la fermentación que refuerzan la sensación de fruta fresca; y compuestos de la madera como vainillina, eugenol, lactonas y furfurales que, en el Mal de Amores, suman vainilla, tostados y caramelo.
La Recortá ofrece un ambiente cálido, un personal entrañable y una decoración que merece mención especial: una colección de objetos que muchos hemos usado en el pasado —cámaras de fotos, videocassettes, piezas de otra época— que convierten el espacio en una mezcla de restaurante, ultramarinos y pequeño museo.
Un lugar que invita a quedarse y que os animamos a conocer.