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Día Internacional del Cocido: tradición y sabor en el Café de la Ópera

Queridos lectores, hoy hablamos del cocido madrileño, un plato cuya historia se remonta a la olla podrida castellana medieval y a la adafina sefardí, dos guisos lentos de garbanzos que, con el tiempo, se fusionaron y adaptaron al gusto cristiano incorporando cerdo.
Cocido Ópera
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Llegó a Madrid entre los siglos XVII y XVIII, donde se convirtió en una comida cotidiana por ser nutritiva, económica y fácil de preparar en grandes cantidades. Ya en el siglo XIX adoptó su forma clásica de tres vuelcos —sopa, garbanzos con verduras y carnes—, consolidándose como un símbolo de la cocina madrileña presente en fondas, cafés y hogares de la capital.

Y hablando de tradición madrileña, no podíamos dejar pasar el Café de la Ópera, un lugar con historia propia. Situado justo frente al Teatro Real, este café ha sido durante años un punto de encuentro para artistas, músicos, tertulianos y viajeros que buscaban el ambiente elegante y bohemio del Madrid más cultural. Su espíritu acogedor y su vínculo con la vida artística lo han convertido en un espacio emblemático donde gastronomía e historia se entrelazan.

Con motivo del Día Internacional del Cocido, que se celebra este próximo 27 de Febrero, estuvimos probando su cocido, y la experiencia nos sorprendió especialmente por la deliciosa mezcla de la ropa vieja con el repollo y por la sabrosa salsa de tomate con tomillo que acompaña el segundo vuelco. Todo ello, por supuesto, armonizado con un vino que elevó aún más la velada. Fue una experiencia entrañable, reforzada por la amabilidad del personal, que hizo que la visita resultara redonda.

“Fluye una combinación molecular que nos lleva del eugenol especiado al hexanal vegetal y graso, para desembocar en los furfurales tostados que redondean la unión entre cocido y vino.”

Os invitamos a no dejar pasar el Día Internacional del Cocido sin acercaros al emblemático Café de la Ópera y disfrutar de un cocido que honra la tradición madrileña estos días 27, 28 y 1 de marzo.

Nota: El menú arranca con una croqueta de cocido que abre el apetito antes de dar paso a la tradicional sopa con fideos, acompañada de guindillas y cebolletas para realzar el segundo vuelco. Este llega en bandeja con los garbanzos castellanos —premiados en 2015 por su calidad— junto a verduras y una salsa de tomate con comino que potencia su sabor. El tercer vuelco reúne una selección impecable de carnes típicas —morcillo, tocino, panceta, costillas, chorizo asturiano, morcilla y gallina— que conforman un conjunto tan contundente como equilibrado. Como cierre perfecto, la experiencia culmina con una porción de leche frita que aporta el toque dulce final a este recorrido castizo.

Hasta la próxima