La importancia del uso diario de protectores solares ha adquirido una gran importancia, ya que existen numerosos riesgos asociados a la exposición solar como pueden ser la aparición de manchas o envejecimiento prematuro.
Sin embargo, es necesario ir un paso más allá del abordaje tradicional en el que la piel se considera una simple barrera física, pues se trata de un ecosistema vivo en el que reside la microbiota cutánea: bacterias, hongos y otros microorganismos que contribuyen activamente al equilibrio de la piel.
La radiación solar también provoca numerosos daños en la salud de la microbiota: piel más vulnerable, desequilibrada y reactiva, menor capacidad de recuperación, mayor estrés oxidativo y una aceleración del envejecimiento a causa de una menor capacidad regenerativa.
En este punto, Bruno Vassari pone de manifiesto la importancia del concepto ‘Sol-Microbiota-Piel’ con Smart Color Defense que eleva la fotoprotección a otra dimensión.
En su núcleo se encuentra un concepto clave: los postbióticos solares, unas moléculas o fracciones bioactivas que son esenciales en el mantenimiento del equilibrio funcional de la piel expuesta al sol y una tecnología que crea un efecto buena cara inmediatamente.
Libera unas cápsulas pigmentarias con color, las cuales se van adaptando al tono natural del rostro. En su aplicación, Smart Color Defense se va transformando en un velo efecto segunda piel con una cobertura ligera y natural, difuminando imperfecciones y aportando un aspecto fresco y descansado.
Los expertos de Bruno Vassari recomiendan utilizarlo como último paso de la rutina facial diurna, tras la aplicación de la crema hidratante y aplicando de forma uniforme por rostro, cuello y escote.
Para un resultado y protección infalibles, se recomienda reaplicar la protección cada dos horas.