La celebración del Día Mundial del Reciclaje pone el foco, un año más, en la necesidad de gestionar correctamente los residuos. Sin embargo, en el ámbito de la alimentación, el verdadero reto comienza antes de que estos existan: evitar que productos aptos para el consumo acaben convirtiéndose en desperdicio.
Así lo recuerda Phenix, empresa especializada en la gestión del excedente alimentario, que insiste en que la sostenibilidad alimentaria no se limita al reciclaje, sino que pasa por prevenir la generación de residuos y dar una segunda vida a los alimentos antes de que pierdan su valor.
El desperdicio alimentario, un problema que va más allá del residuo
Cada alimento que se tira implica mucho más que una pérdida material. Detrás de cada producto desperdiciado hay recursos ya consumidos, como agua, energía, transporte, refrigeración o envases, además de las emisiones generadas durante todo el proceso.
Por ello, cuando un alimento termina en la basura, gran parte de su impacto ambiental, económico y social ya se ha producido, incluso si posteriormente parte de sus materiales pueden reciclarse.
Desde Phenix subrayan que avanzar hacia modelos más sostenibles requiere cambiar el enfoque, pasando de gestionar el residuo final a prevenir el desperdicio desde el origen y fomentar la reutilización de excedentes a lo largo de toda la cadena.
Del reciclaje a la prevención, un cambio de modelo necesario
En el sector alimentario existen soluciones como el compostaje o la valorización energética para gestionar residuos, pero la prevención sigue siendo la herramienta más eficaz para reducir el impacto global del desperdicio.
En este sentido, supermercados, tiendas y operadores logísticos cuentan ya con herramientas para ajustar la oferta a la demanda, optimizar el stock y reducir excedentes, aunque siempre exista una parte difícil de evitar.
El objetivo es claro: dar salida a los productos aptos para el consumo antes de que pierdan valor comercial, ya sea mediante reutilización o donación.
El papel clave de los consumidores en los hogares
El reto no recae únicamente en el sector retail. En los hogares también se produce una parte significativa del desperdicio. Según el barómetro de AECOC en colaboración con Phenix, el 54% de los consumidores reconoce tirar alimentos por olvido, al quedarse en la nevera o la despensa hasta caducar.
Este dato refleja que la solución pasa por incorporar hábitos cotidianos que permitan reducir el desperdicio, como planificar la compra, revisar los alimentos disponibles, conservarlos adecuadamente o aprovechar las sobras.
También resulta fundamental diferenciar entre fecha de caducidad y consumo preferente, un aspecto que influye directamente en la cantidad de alimentos que se desechan innecesariamente.
La tecnología, aliada para una gestión más eficiente
La innovación tecnológica se ha convertido en un elemento clave para abordar este desafío. Las herramientas digitales permiten identificar productos con riesgo de desperdicio y activar soluciones en tiempo real, conectando esos alimentos con consumidores u organizaciones que pueden utilizarlos.
Phenix destaca que estas soluciones permiten actuar en distintos puntos de la cadena alimentaria, desde la gestión de excedentes en supermercados hasta la sensibilización de los hogares sobre el valor de los alimentos.
Hacia un modelo alimentario más sostenible
La evolución hacia un sistema más eficiente pasa por reforzar la prevención, mejorar la medición del desperdicio y consolidar herramientas que permitan anticiparse al problema.
En este contexto, el Día Mundial del Reciclaje se presenta como una oportunidad para ampliar el debate: reciclar mejor sigue siendo necesario, pero reducir el desperdicio antes de que se genere es el primer paso imprescindible.
“Reciclar es una palanca fundamental para avanzar hacia modelos de consumo más sostenibles, pero en alimentación debemos ir un paso antes: evitar que un producto apto para el consumo llegue a convertirse en residuo”, señala Alejandro Andreu Vilà, Head of Iberia de Phenix.
El mensaje es claro: el verdadero desafío no es solo reciclar más, sino desperdiciar menos y aprovechar mejor los recursos disponibles.