La rentabilidad bruta del alquiler en España se situó en el 7,12% en febrero de 2026, lo que representa un crecimiento de más de un punto porcentual respecto al 5,99% registrado en el mismo periodo del año anterior. Este indicador refleja el rédito anual que obtiene un propietario tras adquirir una vivienda tipo de 90 metros cuadrados por un precio medio de 219.150 euros y ponerla en el mercado con una renta mensual media de 1.300 euros.
Aunque la subida frente al mes de enero de este mismo año es ligera, la tendencia interanual confirma un fortalecimiento del activo inmobiliario como fuente de ingresos brutos, que alcanzan los 15.606 euros anuales por propiedad.
En el extremo opuesto de la tabla se encuentran San Sebastián y Palma de Mallorca, que registraron rentabilidades del 3,84% y 4,42% respectivamente. Al tratarse de dos de las ciudades con el metro cuadrado más caro de España, el esfuerzo inversor inicial diluye el beneficio porcentual del arrendamiento, situándolas muy por debajo de la media nacional y de la eficiencia que muestran actualmente los mercados de Tarragona y Sevilla.
Causas del encarecimiento y falta de oferta
Según explica Ferrán Font, director de Estudios de Pisos.com, el aumento de la rentabilidad y el encarecimiento de los alquileres responden a una combinación de precios al alza y una oferta cada vez más reducida.
Font señala que el problema trasciende lo económico para entrar en el terreno político y regulatorio, advirtiendo que muchos propietarios están retirando sus activos del mercado debido a la inseguridad jurídica y a una normativa cambiante. Esta escasez de pisos disponibles genera una competencia feroz entre los inquilinos, lo que termina impulsando los precios de las rentas mensuales y dificultando el acceso general a la vivienda en las principales capitales españolas.