Las asociaciones vecinales de Sanchinarro, Pinar de Chamartín y Virgen del Cortijo han convocado una concentración informativa este jueves 26 de marzo a las 18:00 horas en el exterior de la estación de Pinar de Chamartín bajo el lema “La L1 se queda”.
La movilización surge como respuesta al proyecto de la Comunidad de Madrid vinculado al desarrollo de Madrid Nuevo Norte, que plantea una reorganización de la red de Metro con impacto directo en la movilidad del norte de la capital.
Un cambio que elimina la conexión directa con el centro
Según el estudio informativo en fase de exposición pública, el tramo actual de la Línea 1 entre Pinar de Chamartín, Bambú y Chamartín dejaría de pertenecer a esta línea para integrarse en la Línea 4.
Las asociaciones denuncian que esta modificación supondría la pérdida del acceso directo al centro de Madrid, obligando a los usuarios a realizar transbordos en la estación de Chamartín para continuar su trayecto.
Este cambio afectaría a miles de vecinos que actualmente utilizan la Línea 1 como eje principal de conexión entre el norte y el sur de la ciudad.
Más tiempo de viaje y mayor saturación
Los colectivos vecinales advierten de que la reorganización implicará un aumento de los tiempos de desplazamiento diarios, así como una mayor saturación en las líneas afectadas.
Además, subrayan que el impacto será especialmente negativo para personas mayores y ciudadanos con movilidad reducida, al introducir trayectos más complejos y menos accesibles.
Llamamiento a la participación ciudadana
El proyecto se encuentra actualmente en fase de información pública, lo que permite a ciudadanos y entidades presentar alegaciones hasta el próximo 9 de abril.
Las asociaciones han hecho un llamamiento urgente a la participación vecinal para frenar o modificar la propuesta, facilitando incluso modelos de alegaciones para quienes deseen sumarse a la iniciativa.
Una protesta para visibilizar el rechazo
La concentración de este jueves busca visibilizar el malestar ciudadano y trasladar a las administraciones la preocupación por una medida que consideran perjudicial para la movilidad diaria en los barrios del norte.
Con esta movilización, el movimiento vecinal pretende defender un modelo de transporte que garantice conexiones directas, accesibles y eficientes, evitando retrocesos en la red de Metro de Madrid.