La mayor parte de estas transacciones correspondió a vivienda de segunda mano, que tradicionalmente concentra la mayor parte de la actividad de compra y venta, aunque el segmento de obra nueva también experimentó incrementos destacados en 2025, contribuyendo al dinamismo general del mercado.
El repunte interanual refleja una actividad sostenida pese a las tensiones sobre el acceso a la vivienda, al alza de los precios y a las condiciones de financiación, con indicadores que en 2025 muestran tanto un mercado activo como retos en términos de oferta y demanda.
Este resultado se produce en un contexto en el que la firma de hipotecas también mostró fortaleza: según el Instituto Nacional de Estadística, en 2025 se constituyeron más de 500.000 hipotecas sobre viviendas, un 17,8% más que el año anterior y el dato más alto desde 2010, lo que confirma el impulso tanto del mercado de compraventa como de la financiación, según estadísticas complementarias.
Expertos en el sector inmobiliario subrayan que estos niveles de transacciones reflejan un mercado que, aunque aún lejos de los picos de actividad de la burbuja inmobiliaria de mediados de la década de 2000, mantiene una recuperación impulsada por la demanda doméstica y, en algunos casos, por la inversión internacional.
En conjunto, las cifras de 2025 confirman una tendencia al alza en compraventas de viviendas que no se veía desde hace casi dos décadas, aunque la evolución de los precios y la accesibilidad seguirán siendo factores clave para la evolución del sector en 2026 y más adelante.