España continúa instalada en el vagón de cola del empleo femenino juvenil en Europa. Según los últimos datos de Eurostat correspondientes a noviembre de 2025, el paro entre mujeres menores de 25 años se sitúa en el 26,4%, apenas cuatro décimas menos que hace un año, una evolución que contrasta de forma contundente con la mejora registrada en la mayoría de países del entorno europeo.
La comparación resulta especialmente desfavorable. Lituania ha reducido el paro femenino juvenil del 18,8% al 5,1%, un descenso de casi 14 puntos. Grecia, tradicionalmente entre los países con peores indicadores laborales, ha logrado bajar más de ocho puntos, pasando del 26,4% al 18,3%. También Austria, Chequia, Eslovaquia o Estonia muestran avances significativos, mientras que tanto la media de la UE-27 como la de la zona euro registran ligeras mejoras.
España, sin embargo, permanece estancada. El país presenta uno de los niveles más altos de paro femenino juvenil de toda Europa, muy por encima de economías como Alemania (6%), Países Bajos, Francia o Austria, pese a que desde el Ejecutivo se insiste en el buen momento macroeconómico.
El economista José Ramón Riera ha sido especialmente crítico con esta situación y con el enfoque político del problema. “El feminismo real no son los discursos ni las pancartas, es que una mujer joven pueda encontrar empleo y construir su proyecto de vida”, ha señalado, subrayando la brecha existente entre el relato institucional y los resultados efectivos en el mercado laboral.
Riera también ha puesto el foco en la escasa reducción del paro en España, comparable a la de Alemania, pese a que la economía germana lleva dos años prácticamente estancada. “¿Cómo es posible que, si España presume de ser el faro económico de Europa, solo haya reducido cuatro décimas el paro femenino juvenil, exactamente lo mismo que Alemania?”, se pregunta el economista.
A esta situación se suma un debate adicional sobre la medición real del desempleo. Según Riera, si se incluyeran figuras como los fijos discontinuos inactivos, el paro femenino juvenil en España podría superar el 35%, lo que implicaría que una de cada tres mujeres menores de 25 años estaría sin empleo.
Los datos oficiales, por tanto, desmontan el optimismo del discurso político y evidencian un problema estructural que afecta de manera especial a las mujeres jóvenes. Mientras otros países avanzan con políticas eficaces de inserción laboral, España sigue mostrando una elevada precariedad y falta de oportunidades en uno de los colectivos más vulnerables del mercado de trabajo.
La conclusión que extraen los expertos es clara: menos consignas ideológicas y más políticas efectivas de empleo. Porque, como resume Riera, “las cifras no entienden de propaganda, entienden de resultados”.