La periodista comunica su decisión de finalizar sus colaboraciones en el espacio televisivo tras haber vivido situaciones que califica como machistas, negacionistas e inhumanas. Denuncia haber recibido descalificaciones directas en las que se la ha tildado de concubina, falsa víctima y otros comentarios despectivos sobre su físico.
Santaolalla justifica su salida por la imposibilidad de trabajar en un entorno donde considera que se desprecia a las víctimas y se humilla a las mujeres mientras se defiende a los agresores. En el texto, critica la presencia de perfiles que define como mentirosos profesionales y mercenarios de la información pagados por el poder político, señalando que seguir en la mesa de debate sería incompatible con sus valores y el respeto que defiende.
El escrito concluye con un agradecimiento a Mediaset y al equipo técnico detrás de las cámaras, así como a los compañeros que mantuvieron un comportamiento profesional. No obstante, se despide de forma tajante de quienes no lo hicieron, afirmando que no está dispuesta a tolerar más emboscadas ni a blanquear comportamientos que atenten contra su dignidad. La periodista cierra el comunicado asegurando que volverá a la pantalla en espacios que considere más dignos.
El comunicado publicado en redes sociales
He decidido poner fin a mi trabajo en el programa "En Boca de Todos". Ésta ha sido la última encerrona. No puedo más, no tengo que aguantar más y no quiero blanquear
— Sarah Santaolalla. ♀ (@SarahPerezSanta) March 10, 2026
más.
Ninguna persona decente puede tolerar esto.
Gracias a los que han estado a la altura. pic.twitter.com/BWAeout8ZO
Antecedentes: la polémica con Vito Quiles
El conflicto entre la comunicadora Sarah Santaolalla y el activista Vito Quiles empezó el pasado 3 de marzo como una denuncia por agresión física tras un acto público ha derivado en una crisis que afecta a los cimientos de la libertad de prensa en España. Santaolalla hizo pública una imagen con el brazo en cabestrillo denunciando haber recibido golpes y empujones, asegurando que el acoso digital que padecía se había transformado en una agresión física real. Las imágenes desmienten su versión.
La polémica estalló cuando Santaolalla publicó una fotografía en sus redes sociales mostrando su brazo en cabestrillo tras pasar por urgencias. Según su testimonio, el acoso sistemático que sufría por parte de Quiles y su entorno culminó en una agresión con "golpes, empujones y pisotones", argumentando que "se han traspasado todos los límites. No solo es el acoso digital, ahora es el daño físico", declaró la periodista al anunciar que ampliaría su denuncia inicial.
La respuesta judicial y mediática ha marcado el ritmo de los acontecimientos en la última semana. El pasado lunes 9 de marzo, el juzgado correspondiente rechazó la solicitud de una orden de alejamiento presentada por la periodista al considerar que las pruebas iniciales no acreditaban un riesgo inminente.
En el plano legal, Vito Quiles mantiene una contraofensiva basada en una demanda por calumnias contra la periodista, a la que reclama 250.000 euros en concepto de indemnización por daños a su honor. Quiles sostiene que los hechos denunciados son un montaje.
La repercusión política ha sido inmediata. El PSOE ha anunciado hoy que llevará el caso al Senado para exigir protocolos de protección específicos ante lo que califican como prácticas de matonismo mediático. Mientras el Gobierno ha manifestado su solidaridad con la periodista y pide un pacto nacional contra el acoso a informadores, diversos sectores de la oposición han pedido prudencia y han criticado la politización de un caso que aún debe ser resuelto por los tribunales.