Durante el debate, Ramón Espinar ha afeado el comportamiento de Naranjo señalando que lo ocurrido no estuvo bien y acusándole de revictimizar a una compañera que sufre acoso por su posición política. Según Espinar, el elefante en el salón es el señalamiento que sufren profesionales de izquierdas por parte de determinados actores políticos, una situación que, a su juicio, terminó expulsando a Santaolaya del programa.
Por su parte, Antonio Naranjo ha respondido con dureza insistiendo en que lo denunciado por la periodista era falso y que su obligación moral era desmentirlo con papeles en la mano. Naranjo ha vinculado la reacción de Santaolaya con su participación hoy mismo en un foro contra el odio junto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Según el colaborador, existe una intención clara de inventar un odio inexistente mientras se ignora a las víctimas reales de violencia en España.
El presentador Nacho Abad ha intervenido para cerrar la discusión defendiendo el rigor del programa y asegurando que en su plató no hay lugar para el machismo ni las mentiras profesionales. Abad ha justificado el intercambio de opiniones entre los colaboradores como un ejercicio de libertad de expresión sin censura, subrayando que el programa trabaja con la verdad por delante.