La asociación profesional JUCIL ha denunciado públicamente el grave deterioro de las academias de la Guardia Civil de Baeza y Aranjuez, donde los futuros agentes se están formando en condiciones que califica de “insalubres e impropias de un centro del siglo XXI”.
La organización ha presentado un escrito de queja formal ante la Dirección General para exigir soluciones inmediatas y una renovación integral de las instalaciones, frente a lo que define como una política de simples “parches” que no resuelve los problemas estructurales.
Temperaturas extremas en la Academia de Baeza
En la Academia de Guardias de Baeza, los sistemas de climatización presentan averías constantes. Según JUCIL, los alumnos han llegado a dormir con temperaturas de hasta 8 grados, con dormitorios que se convierten en auténticos frigoríficos tras su regreso de las vacaciones de Navidad y coincidiendo con los recientes temporales de frío.
La situación ha obligado a muchos guardias alumnos a dormir con el uniforme puesto, usar mantas propias y recurrir a bolsas de agua caliente para poder descansar mínimamente. Además, la red eléctrica solo permite cargar teléfonos móviles, lo que impide conectar radiadores u otros sistemas portátiles para calentar las estancias.
Ante este escenario, la asociación exige la reparación urgente de la climatización y del sistema de agua caliente sanitaria, así como la dotación de medios provisionales mientras se acometen las obras. Para JUCIL, el estado del centro es tan deficiente que ya no basta con arreglos puntuales, sino que resulta imprescindible una reforma profunda y estructural.
Seis semanas sin agua caliente en Aranjuez
La situación no es mejor en la Academia de Oficiales de Aranjuez, donde los alumnos llevan sin agua caliente desde diciembre. La negativa a adquirir una caldera nueva ha derivado en un proceso de licitación de urgencia que prolongará la avería al menos seis semanas más.
En pleno invierno, con temperaturas cercanas a los 2 grados y tras jornadas de instrucción física, los futuros oficiales se ven obligados a ducharse con agua fría. La alternativa ofrecida, acudir al polideportivo, se ha demostrado insuficiente: apenas ocho duchas para grupos de más de 50 alumnos, con desplazamientos a la intemperie y con un horario académico que apenas deja margen.
Ante la gravedad de la situación, JUCIL ha solicitado formalmente que se autorice la teleformación desde los domicilios de los alumnos hasta que se restablezca un servicio básico como el agua caliente.
Críticas a la Dirección General y respaldo a los mandos locales
La asociación apunta directamente a la Dirección General de la Guardia Civil, a la que acusa de ignorar de forma sistemática la necesidad de invertir en infraestructuras, mientras agradece la implicación de los mandos de ambos centros, que tratan de paliar el problema con los escasos medios de los que disponen.
Desde JUCIL recuerdan que, según la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y el Real Decreto 179/2005, no se puede exigir excelencia formativa en condiciones por debajo de los 17 grados ni sin servicios básicos como el agua caliente.
“La seguridad y la salud de los guardias civiles no pueden seguir siendo la variable de ajuste de unos presupuestos insuficientes”, subraya la asociación, que reclama el fin definitivo de la política de parches y una renovación real de las academias de la Guardia Civil.