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La resistencia de Arco

Arco Madrid 2024 sobrepasa las cuatro décadas de existencia y en la presente edición la feria rinde homenaje a Juana de Aizpuru, su audaz impulsora en los comienzos de la década de los ochenta, en un entonces ilusionado país en pleno proceso de transformación que se disponía a escribir con plena libertad una nueva página en el mundo del arte. La etapa que se abría en los inicios de una era democrática quedará en buena parte asociada a ese primer Arco que tuvo lugar el 10 de febrero de 1982 en el edificio de Ifema en el Paseo de la Castellana de Madrid. Emergía una feria con vocación internacional decidida a difundir las vanguardias artísticas y a incentivar el mercado del arte español. En los carteles de las fachadas del edificio diseñados por Juan de Ariño, se hacía mención a Piet Mondrian; toda una declaración de intenciones y confianza en la fuerza de un Arco muy joven que vería aumentadas sus energías en las siguientes ediciones, aunque en principio se llegó a dudar de su continuidad. La vocación cosmopolita que manifestaban sus organizadores fue uno de los ejes básicos en aquellos comienzos y en ese aspecto, sería alentadora la presencia en aquella ocasión de obras de 364 artistas, representados a través de 60 galerías españolas y 20 extranjeras, en las que se mostraron diferentes tendencias artísticas. Stands dedicados a publicaciones, presencia institucional y la programación de actividades paralelas, conferencias y mesas redondas sobre las vanguardias y el mercado del arte hicieron atractiva la oferta. Dieron la bienvenida al proyecto organismos oficiales, autonómicos, museos y fundaciones.    

El marcado carácter cultural paralelo al comercial marcó sus orígenes y esas condiciones inherentes se mantendrían en el futuro. La apertura a nuevas tendencias fue una constante; al año siguiente, en 1983, tomó fuerza la fotografía; recordemos las obras de Catalá Roca, Marta Sentís, Cristina García Rodero y poco a poco Arco fue adquiriendo consistencia, consolidándose y cambiando de sede; del Palacio de Cristal de la Casa de Campo al edificio del Parque Ferial Juan Carlos I, mientras, en el tiempo, iría sorteando toda suerte de episodios, crisis económicas y otros vaivenes. En adelante, mientras el número de visitantes, coleccionistas y compradores iba en aumento, la popularidad del evento atrajo a un nuevo público, que fue acercándose al conocimiento del arte en vivo. En 1989, de las 191 galerías presentadas, las extranjeras alcanzaron un total de 114 y la recién creada Fundación Arco, auspiciada por Ifema iniciaba su programa de adquisiciones para el establecimiento de una colección. Y del carácter experimental de los años ochenta, la feria pasará a dar cabida a opciones más conservadoras, mientras van apareciendo en escena nuevos coleccionistas de menor edad y aumentando la presencia de artistas, galerías, visitantes. Se estrena un capítulo de gran interés, consistente en la invitación a países que estarán  representados por medio de una selección de sus galerías, elegidas por un curator de prestigio. En 1994 fue Bélgica y en adelante serán  EE.UU, Alemania, Francia, Italia, Grecia, México o Corea.

Un elevado número de propuestas, a través de las galerías, dieron visibilidad a las evoluciones del arte electrónico que tendrá cada vez mayor peso con la llegada del nuevo milenio. En 2003, con Suiza como país invitado, la feria alcanzó uno de los momentos álgidos de ventas, visitas y acciones con actuaciones organizadas cuidadosamente; las 18 galerías suizas, seleccionadas por Martin Schwander, mencionamos a Daniel Lelong, Bischofberger, Krugier Ditesheim, Skopia, Buchmann, mostraron verdaderos tesoros: obras de Matisse, Giacometti, Paul Klee, Picasso, Miró, Chillida o Tapies, así como, por esas mismas fechas, a la vez que Arco apuntalaba con creces sus aspiraciones cosmopolitas, los anteriores Project Rooms y Cutting Edge, fueron sustituidos por  Futuribles y Art Unknown. Proyectos para internet, (arco.online) permitieron el seguimiento de los contenidos de foros, debates y de los sites de las galerías participantes; net.space@arco, Artnews Digital, Centrodearte.com e incentivaron las apuestas por el arte y su relación con la tecnología. Una decisión fundamental se propició en 1997 cuando la dirección de la feria planteó que Arco actuase de puente entre Hispanoamérica y Europa, con la presencia de relevantes galerías y una deseada concienciación de hermanamiento, que desde entonces ha ido creciendo y se prolonga hasta hoy. En los siguientes años Arco siguió mostrando sus ansias de apertura y potenció la perceptibilidad de otras propuestas creativas que partían de artistas y galerías  de otros continentes, desde el oceánico al caribeño o africano y que se han hecho inolvidables contribuyendo a asegurar aquellos objetivos de los comienzos.
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