A quien corresponda

Una oposición que debe ejercer su responsabilidad

La ciudadanía no solo espera que el Gobierno gobierne; también espera que la oposición controle, denuncie y exija responsabilidades de manera permanente.

Y ahí es donde existe una preocupación creciente: ante los incumplimientos, las contradicciones, las promesas que no se materializan y las decisiones que afectan directamente a los ciudadanos, la oposición no puede limitarse a reaccionar de forma puntual. Tiene la obligación de denunciarlo de manera continua, explicar lo que está ocurriendo y poner voz a quienes no la tienen.

Cuando un Gobierno no cumple lo que promete, cuando sus compromisos quedan en declaraciones, cuando se ofrecen explicaciones que posteriormente no se corresponden con la realidad , cuando los ciudadanos sienten que sus problemas son ignorados o cuando miente, la oposición debe estar ahí. No ocasionalmente, sino todos los días.

La crítica política no consiste únicamente en formular declaraciones después de cada polémica. Consiste en vigilar, preguntar, exigir explicaciones, aportar alternativas y recordar permanentemente a los ciudadanos qué se prometió, qué se ha cumplido o en que se ha engañado y qué sigue pendiente.

La oposición tiene una responsabilidad que no puede delegar: ser el contrapeso de quien gobierna.

Por eso resulta preocupante que determinadas actuaciones del Gobierno puedan quedar sin una respuesta suficientemente contundente y continuada. Si existen incumplimientos, deben ser denunciados. Si existen contradicciones, deben ser señaladas. Si existen decisiones que perjudican a los ciudadanos, deben explicarse y combatirse políticamente. Y si los ciudadanos están siendo desatendidos, la oposición debe convertirse en su principal altavoz.. Aquí tenemos varias actuaciones que merecen una denuncia continua por parte de la oposición al gobierno la más reciente lo sucedido en Ceuta que ha traspasado las fronteras y se ha internacionalizado.

No se trata de hacer oposición por oposición. Se trata de hacer una oposición seria, constante, rigurosa y útil.

La ciudadanía necesita saber que alguien está vigilando al poder. Necesita que alguien le diga con claridad qué se prometió, qué se ha hecho y qué no se ha hecho. Y necesita que, ante cualquier incumplimiento, exista una respuesta política firme.

Porque una oposición que solo aparece de vez en cuando corre el riesgo de convertirse en una oposición testimonial.

La democracia necesita una oposición presente, vigilante y exigente. Y los ciudadanos necesitan una oposición que no se calle cuando el Gobierno incumple, cuando las explicaciones no convencen o cuando sus problemas quedan desatendidos.

La responsabilidad de la oposición no es esperar a las próximas elecciones para recordar lo que ha hecho el Gobierno. Es denunciarlo, fiscalizarlo y exigirle responsabilidades desde hoy y todos los días y sobre todo en los momentos que la situación es de tal gravedad que corre peligro nuestro sistema democrático.