Sencillamente irresistibles

De ministras, ratas, virus y ratones

Ella, la de Sanidad dice una cosa y la “pájara” de Defensa (tal como la califica Sánchez), la contraria, y en el fondo de sus contradicciones y marrullerías se retuerce un monstruo al que ambas pretenden domesticar y plegar a sus ansias de mandar “más que nadie” y “entender del tema de las cuarentenas más que nadie” de algo siniestro que amenaza las vidas de quienes no le muestran el respeto debido.

Se trata del Hantavirus, un virus al que hay que tratar de usted y del que al parecer se conoce mucho, pero del que en realidad no se sabe nada, salvo que si alguien se contamina no hay más final que la muerte.

El crucero M V Hondius al parecer es quien lo transporta y a quien se ha “invitado por razones humanitarias” a viajar a Canarias, para desembarcar a pasajeros quizás infectados y tripulación y lo que haga falta, sin que quienes tienen que implicarse en la “operación” cuenten con un protocolo, ni siquiera con información al respecto, ni cosas semejantes.

¿Dónde está entonces la solidaridad hacia los canarios?, ¿hacia los españoles en general? ¿Quiénes y en qué lugar van a desinfectar el barco? ¿Por qué en este país nos volvemos responsables de algo de lo que deberían hacerse cargo los armadores del barco en cuestión? ¿por tonti&buenolos, o por los intereses ocultos de alguien?...

Es que el oscurantismo del gobierno se pasa de frenada, su falta de transparencia, sus continuas mentiras que nos han llevado a estos lodos, a esta desconfianza total alimentada en la experiencia de un  pasado Covid en el que se cometieron todo tipo de tropelías, en el que mientras aguantábamos encerrados en nuestras casas los soporíferos y diarios discursos del presidente en la pantalla de los televisores, sus allegados  se iban de fiesta con sus sobrinitas, y se forraban con las mascarillas, y el consejo de sabios no existía, del mismo modo que los mandatarios, crónicos de la falsedad, daban “consejos y consejas que para mí no tengo” ,

Pero lo más terrible, mientras la gente moría a millares.

¿Por qué confiar en que ahora no ocurra?

Sean ninguno, pocos o muchos los que se contagien, están predestinados a morir sin que haya nada que hacer en sentido contrario.

¿Por qué no recibe el crucero para dar ejemplo el ministro Marlaska, o la ministra de Sanidad, o el presidente Falconetti antes de que le embarguen los Falcon?

Otra cosa ¿Quién correrá con los gastos que todo esto supone?

¿Se hará con nuestros impuestos?, al final siempre ocurre lo mismo, que nos convertimos en paganinis de la estúpida generosidad (la caridad bien entendida comienza por uno mismo como dice el refrán), de unos mandatarios venidos a más y actuadores a menos de nuestro iteres, vidas y haciendas.

Nos han generado tal grado de “incredulidad desconfianzada” que se han ganado a pulso que nos preguntemos sin parar quien se ha” Llevado el gato al agua “ con esto del desembarco de los contagiados en Canarias, antes de entender cómo llegaron y compartieron fluidos los ratones propagadores del virus al barco.