La madre del escritor Emmanuel Carrère fue Hélène Carrère d’Encausse (1929–2023), una de las figuras intelectuales más influyentes de Francia en las últimas décadas. La reciente publicación del libro de su hijo, titulado ‘Koljós’, dedicado a su memoria, ha puesto de relevancia su biografía.
Marianne Grunberg-Manago (1921–2013) fue una destacada bioquímica francesa de origen ruso, al igual que la Carrère, que fue reconocida mundialmente por su papel crítico en el descubrimiento de la síntesis del ARN y por ser una pionera en el liderazgo científico femenino. En 1955, mientras trabajaba como investigadora posdoctoral en el laboratorio de Severo Ochoa en la Universidad de Nueva York, descubrió por accidente una enzima que podía unir nucleótidos para formar cadenas de ARN en un tubo de ensayo. Aunque inicialmente se pensó que era la enzima encargada de fabricar ARN en la célula, su mayor utilidad fue permitir la creación de ARN sintético. Estos polímeros sintéticos fueron los que permitieron a científicos como Marshall Nirenberg descifrar el código genético (determinar qué combinación de bases produce cada aminoácido). A pesar de ser la primera autora del artículo original que describía la síntesis del ARN y de haber realizado el trabajo experimental clave, no fue incluida en el Premio Nobel de 1959, el cual fue otorgado a Severo Ochoa y Arthur Kornberg.
Hélène Carrère d’Encausse hizo historia al convertirse en la primera mujer en ocupar el cargo de Secretaria Perpetua de la Academia Francesa, institución que lideró desde 1999 hasta su fallecimiento en 2023. Marianne Grunberg-Manago fue la primera mujer en ocupar la presidencia de la Academia de Ciencias de Francia en sus 400 años de historia. Estas dos mujeres, con esos nombres tan aristocráticos, llevaron vidas paralelas. Sus familias huyeron de las consecuencias de la Revolución Soviética y recalaron en París; abrazaron el país que las adoptó e hicieron una carrera profesional de excepción.