El terremoto de 7.4 en la escala de Ritcher, que el pasado diez de agosto se extendió desde el Chocó, pasando por el Eje Cafetero hasta llegar a Cali y Buenaventura, en el mar Pacífico, probó una vez más, que los colombianos, pese a las catástrofes naturales y sociales, tenemos un corazón grande y una voluntad de superación puesta a toda prueba.
Cuando la tragedia tocó a las puertas de Cali, mi ciudad, fui testigo de cómo los jóvenes que se lograron salvar, fueron los primeros en llegar a las zonas de desastre para remover escombros y rescatar gente, que estaba atrapada bajo montañas de cemento y hierros retorcidos.
El sur de Cali parecía una zona de guerra.
Dentro de este grupo de héroes y heroínas, debemos destacar el rol que han tenido los médicos, paramédicos y enfermeras.
Desde la Pandemia del Covid – 19 el personal médico se ha destacado por su principio humanitario de salvar vidas.
Dentro de los grupos de rescatistas internacionales, los Topos Aztecas dirigidos por Héctor Méndez, que vinieron directamente del terremoto de Venezuela a Colombia, han demostrado su apoyo humanitario, que otros han querido politizar.
Shakira, nuestra artista mundial, se presentó en el Chocó, acompañada del empresario Howard Buffett, y se comprometió a crear, a través de la Fundación Pies Descalzos, diez escuelas y reconstruir la Universidad Tecnológica del Chocó.
La mijita, una española radicada en Medellín, viajó en una tractomula llena de víveres, y llegó a solidarizarse con el pueblo de Buenaventura.
Los miles de grupos de rescatistas profesionales y voluntarios se merecen un aplauso cerrado.
Otra franja que debemos señalar, son los caninos, que dirigidos por los múltiples grupos de rescatistas, ayudaron a salvar vidas humanas.
Una escena que me conmovió fue cuando un perro criollo, callejero, al ver la situación, se unió a una de las brigadas, y con su instinto y su olfato, descubrió a una víctima entre los escombros.
Los empresarios y constructores independientes son, así mismo, los héroes que se destacaron en esta catástrofe, al ofrecer grúas, excavadoras y plantas eléctricas.
Pasados doce días del terremoto, Colombia entra en una etapa de reconstrucción a todos los niveles.
La tragedia del diez de agosto nos debe servir para ser, cada vez, mejores. Para ser más humanos. El odio contra el otro, siempre se revierte contra el odiador.