Trump es de las peores cosas que le ha pasado a la Civilización Occidental. Un clown sanchista (o Sánchez, trumpista) con aspiraciones históricas trascendentes. Un imbécil del mismo pelaje que nuestra fauna local, vamos.
Durante su primer mandato, las alusiones a nuestra civilización fueron claras y contundentes: «La pregunta fundamental de nuestro tiempo es si Occidente tiene la voluntad de sobrevivir», o «Occidente nunca, jamás, será quebrado. Nuestros valores prevalecerán. Nuestro pueblo prosperará. Y nuestra civilización triunfará».
Sin embargo, desde la inauguración del segundo, introdujo un nuevo matiz. En el propio acto de inauguración llamó a los estadounidenses a actuar «con el coraje, el vigor y la vitalidad de la mayor civilización de la historia», para luego, en marzo de 2025 ante el Congreso prometer forjar «la civilización más libre, más avanzada, más dinámica y más dominante que haya existido jamás sobre la faz de la Tierra». Es decir, uno de los constructores más horteras de la historia, va a construir una civilización. No forma parte de una, él las crea. Lo dicho: un imbécil.
Naturalmente, entre los que le quieren mover la silla, visto que el jefe no carbura, hay quien dice cosas sensatas al respecto, como Marco Rubio: Estados Unidos y Europa forman parte de «una sola civilización: la civilización occidental», unida por «siglos de historia compartida, fe cristiana, cultura, herencia, idioma, ascendencia y los sacrificios que nuestros antepasados hicieron juntos». También declaró que Estados Unidos no tiene interés en ser «cuidadores educados y ordenados del declive gestionado de Occidente», sino en revitalizar «la mayor civilización de la historia humana».
Nos encontramos pues, de nuevo, con una lucha profunda. Ya no está enfrente la pantomima woke, que tenía las patas muy cortas, sino algo más grave como los que se visten con los ropajes de Grecia, Roma, el Cristianismo y, por tanto, la escolástica, pero quieren en verdad crear otra cosa. Fariseos.
En España, en el periodo 2013-2017, el 73,4% de los yihadistas detenidos o muertos eran marroquíes. En el resto de Europa, ronda el 50% y en Francia dominan también con porcentaje parecido al de España conjuntamente con Argelia. Sin embargo, EEUU promueve activamente una amistad consistente en armar (con Israel que quiere nuestra destrucción inmediata. ¿Por qué seguimos sin saber nada de Pegasus si de verdad este gobierno fuera su enemigo?), precisamente, al Comendador de los Creyentes de todos esos islamistas. Pura Civilización Occidental.
¿Amistad histórica? Es cierto que, en 1777, Mohamed III se convirtió en el primer monarca no europeo y primer Estado musulmán, en ayudar a EEUU durante su Guerra de Independencia a través del servicio secreto. No es menos cierto que ese servicio lo coordinaba el gobernador de la Florida española, Luis de Unzaga y Amézaga, el cual, además de crear el primer sistema educativo público bilingüe del mundo, el primer sistema sanitario y farmacéutico de Norteamérica y el que instauró de manera factual la libertad de comercio, fue el primer representante de un gobierno en reconocer la nueva nación de EEUU y el primero en atender la solicitud de auxilio e la Convención de Virginia del 22 de mayo de 1776.
Pero no, el amigo es Marruecos. Sin España no habrían existido los EEUU y nos lo pagaron, aprovechando nuestra debilidad, con el Tratado Adams-Onís, con las fake news del Maine en La Habana, con el aislacionismo tras las IIGM después de haber despachado a Hitler con una división de voluntarios y haber sido el único país en la historia en haber ganado militarmente al comunismo, y, ahora, armando a nuestro enemigo declarado que es, propiamente, lo opuesto a la Civilización Occidental.
Con los demócratas iba la cosa muy mal para nuestra civilización. Con estos republicanos, peor.
Y China, en su papel milenario, sigue observando.