Uno de los más irregulares en nuestro idioma es el verbo IR ya que, su conjugación no se parece nada a su infinitivo, ni se acopla a ningún patrón predecible.
Su función más básica es la de indicar desplazamiento o movimiento de un lugar a otro, y las malas lenguas hacen todavía más complicado el tema gramatical, sustituyendo el “yo voy, tú vas, él va y etc. por el “yo me largo, tú te marchas, él se va, nosotros nos las piramos, vosotros tomáis las de Villadiego, y ellos ahuecan el ala”.
Es extraordinario lo bien que se acopla la “irregularidad verbal chabacana” a lo que ocurre de momento por estos lares en los que el presidente del gobierno “ahueca el ala propia y la del Falcon”, de Madrid a Doñana por vacaciones, y de allí a Paris y adonde sea por lucimiento personal, y por pintar algo para alguien, aunque en plan pinturero los demás (el eje formado por Francia, Reino Unido y Alemania) le consideren a la sazón un pintamonas.
Y además, como el amor a Rocio Jurado, se le rompió el Falcon de tanto usarlo y tuvo que darse la vuelta, o sea que ya “Ni siquiera le queda Paris”, la mítica frase del film Casablanca, así que debería “tomar las de Villadiego” porque actualizando la película, la Casa Blanca actual no le puede ni ver delante y ni olvida ni perdona.
Pretendía en este malogrado viaje, además de hacerse el importante en la geopolítica mundial, que la presión internacional a Rusia llevara la paz a Ucrania.
O sea, nuestro Falconetti se ha convertido a sí mismo en el adalid de la ecuanimidad, en el pacificador del mundo, en el espíritu siempre vivo de la ya finalizada semana santa, en el santo varón pues, cuya estampa aparece en forma de pegatina en los misiles iranies, lo cual no deja de ser una peligrosa contradicción.
También ahuecaron el ala un conjunto de astronautas para dar vueltas como peonzas a la luna, que, en breve, bajo las ínfulas Trumpistas, se llenara de edificaciones y explotaciones mineras y dejara de ser la Luna de miel que siempre nos hizo soñar.
En esta misión denominada Artemis ll, cuatro empresas españolas han participado para llenar de habitantes la luna, mientras nadie se preocupa de la España vaciada, de la España desangrada donde agricultores y ganaderos se “las piran” porque carecen de medios para continuar con sus tareas.
La estupidez y la soberbia humanas no se “largan”, se asientan por doquier, se disparan proyectiles, se cierra Ormuz, la especie de “políticos pavo” se pavonean consiguientemente con mensajes contradictorios repletos de tensión, y en el caso de algunos, por ejemplo, don Puente, con arengas repletas de ese “Hodio” al que, según el criterio partidista diseñado por el amado líder, se persigue.
Otros son mensajes ambiguos, los de Trump al régimen Irani amenazándo con regalarles el infierno.
China y sureste asiático miran con ojos rasgados la situación y de momento aprietan los puños y aguantan, pero a saber hasta cuándo.
El lidereso de la paz ya no sabe que hacer ni decir para no presentar presupuestos, para no llevar a cabo más que desgobierno y planes presuntamente demenciales solo en su beneficio electoral.
Y es que, como la luna, su cara oculta a saber cuántos secretos disimula, disfraza, miente y esconde.