El Gobierno municipal de Coslada entra en una nueva fase de inestabilidad política tras la decisión de Más Madrid de abandonar el Ejecutivo local, dejando al PSOE del alcalde Ángel Viveros en minoría.
Ruptura tras meses de conflicto interno
La decisión, anunciada por las concejalas Paz Garretas y Sonia Murillo, llega tras meses de tensiones internas dentro del Gobierno municipal que culminaron en un ultimátum lanzado en febrero.
Desde Más Madrid han denunciado un “bloqueo institucional” que impide sacar adelante medidas clave para la ciudad, además de cuestionar directamente el liderazgo del alcalde. La formación ha llegado a acusar a Viveros de tolerar comportamientos “incompatibles con una institución democrática”, como trato vejatorio, hostigamiento y abuso de poder.
La salida del Ejecutivo ha sido respaldada por unanimidad en la asamblea local del partido, tras un proceso de reflexión prolongado en el tiempo.
Un Gobierno en minoría y acuerdos caso por caso
Con este movimiento, el PSOE pierde la mayoría en el Ayuntamiento, aunque el equilibrio político sigue siendo complejo. Más Madrid ha dejado claro que no apoyará una moción de censura, pero tampoco ofrecerá un respaldo automático.
“Cada votación tendrá que dialogarse”, han advertido las ediles, subrayando que su nuevo papel en la oposición será activo y condicionado a medidas que supongan avances reales para la ciudadanía.
En este escenario, el Ejecutivo local dependerá también de la posición de concejales como Fernando Romero y Luis Arteaga, que, pese a su salida de Más Madrid, continúan en el Gobierno municipal.
Intervención regional sin acuerdo
El conflicto ha trascendido el ámbito local y ha contado con la mediación de las direcciones regionales, encabezadas por figuras como Mónica García y Óscar López.
Sin embargo, pese a los intentos de reconducir la situación, no se logró un acuerdo con la Alcaldía, lo que ha desembocado en la ruptura definitiva.
Desde Más Madrid han querido desvincular esta crisis de cualquier estrategia política a nivel autonómico, insistiendo en que se trata de un problema estrictamente municipal.
La Zona de Bajas Emisiones, símbolo del conflicto
Uno de los ejemplos más claros del desacuerdo es la gestión de la Zona de Bajas Emisiones, que según las ediles ha estado bloqueada durante meses.
Esta situación ha provocado la pérdida de una subvención regional de 200.000 euros, que además deberá devolverse con intereses, y ha retrasado su implantación al menos hasta 2027.
Para Más Madrid, este caso refleja una forma de gobernar “personalista” y alejada de las necesidades reales del municipio.
Críticas a vivienda y gestión interna
Las críticas también se extienden al área de vivienda, donde denuncian falta de medidas efectivas y aumento de pisos turísticos, así como a la gestión de conflictos internos dentro del propio Gobierno.
Las concejalas han reprochado que, ante situaciones de “deslealtad”, el alcalde no haya apartado a responsables, sino que incluso les haya otorgado nuevas competencias.
Una nueva etapa política en Coslada
La ruptura marca un punto de inflexión en la política local de Coslada, donde el Gobierno deberá ahora buscar apoyos puntuales para sacar adelante sus iniciativas.
Más Madrid, por su parte, insiste en que seguirá defendiendo un gobierno progresista, pero sin renunciar a exigir cambios:
“No es un cheque en blanco”, han subrayado.