El sistema de transporte público español ha iniciado el año con una pérdida de 1,8% de pasajeros totales, sumando un total de 454,8 millones de usuarios en enero. El descenso más pronunciado se localiza en la red ferroviaria, donde la alta velocidad bajó hasta los 2,67 millones de viajeros, lo que supone un retroceso del 14,4%. Esta tendencia a la baja se extiende al resto de servicios de tren: la larga distancia convencional cayó un 13,7%, la media distancia un 11,7% y los servicios de cercanías, que movieron a 43,19 millones de personas, registraron un descenso del 11,1%.
Por su parte, el sector aéreo también experimentó una contracción, aunque mucho más moderada. El número de pasajeros de avión se situó en 3,29 millones, un 2% menos que en enero de 2025. Dentro de esta modalidad, los vuelos dentro de la península y el resto del territorio nacional sufrieron una caída algo superior, del 3,7%, transportando a 1,58 millones de personas.
En contraste con el retroceso del tren y el avión, el autobús interurbano logró mantener cifras positivas con un ligero incremento del 0,3%. Destaca especialmente el comportamiento del autobús de larga distancia, que creció un 7,4% hasta alcanzar los 1,44 millones de viajeros, posicionándose como la alternativa al alza frente a los servicios ferroviarios. En el ámbito urbano, el transporte por metro también mostró resistencia con un aumento del 1,3% en el número de usuarios.
Geográficamente, el comportamiento del transporte por autobús fue desigual. Mientras que Extremadura y el País Vasco lideraron los incrementos con subidas del 9,3% y 6,7% respectivamente, regiones como Murcia, Galicia y la Comunidad de Madrid registraron descensos notables en el uso de este medio.