La Comunidad de Madrid prepara un refuerzo de su producción de plantas forestales autóctonas con el objetivo de contribuir a la recuperación de las zonas afectadas por los incendios de la Sierra Oeste.
El Gobierno regional prevé triplicar la producción actual y pasar de unas 100.000 plantas a 300.000 ejemplares durante el periodo 2027-2028.
La medida ha sido anunciada por el consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, Carlos Novillo, durante su visita al vivero del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA) en El Escorial, uno de los centros desde los que se desarrollará esta producción.
El plan contempla el cultivo de especies adaptadas a los ecosistemas madrileños, entre ellas encinas, quejigos, robles, fresnos, jaras, retamas y majuelos. También se producirán variedades incluidas en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas, como tejos, acebos, madroños, alcornoques, olmos de montaña y mostajos.
El objetivo: disponer de 300.000 plantas en 2027 y 2028
El incremento de producción se apoyará en los dos viveros del IMIDRA, situados en El Escorial y en la finca experimental de Arganda del Rey, además del Banco de Germoplasma Forestal (Biformad).
La previsión es pasar de las aproximadamente 100.000 unidades que se producen actualmente a alcanzar las 300.000 plantas durante 2027 y 2028. El aumento pretende proporcionar material vegetal suficiente para afrontar las futuras actuaciones de restauración forestal en las áreas dañadas por los incendios.
Novillo ha destacado durante su visita que la Comunidad lleva varios años trabajando en el cultivo de especies regionales destinadas a la mejora de los hábitats madrileños. El consejero ha señalado que esta labor adquiere una relevancia especial después de los graves incendios registrados en la región.
Especies adaptadas al territorio madrileño
Una de las claves del programa está en utilizar plantas autóctonas y adaptadas a las condiciones ambientales de la Comunidad de Madrid. Para ello, el IMIDRA realiza una recogida controlada de semillas procedentes de montes, espacios naturales y fuentes semilleras de la región.
Este sistema permite disponer de ejemplares cuyo origen está vinculado al propio territorio en el que posteriormente podrán ser utilizados para actuaciones de restauración. El objetivo es favorecer su adaptación y aumentar las posibilidades de supervivencia una vez sean plantados.
Entre las especies que forman parte de esta producción se encuentran algunas de las más representativas de los ecosistemas madrileños, como la encina, el roble, el quejigo, el fresno o el alcornoque.
A ellas se suman otras especies de especial interés para la conservación de la biodiversidad, como el tejo, el madroño, el olmo de montaña y el mostajo.
El vivero de El Escorial, pieza clave del programa
El vivero del IMIDRA situado en El Escorial es uno de los puntos desde los que se desarrollará este aumento de producción. El centro trabaja con distintas variedades forestales regionales destinadas a proyectos de restauración y mejora de los hábitats.
La producción se complementará con la actividad del vivero de Arganda del Rey y con el trabajo desarrollado por Biformad, que permite conservar y gestionar material genético de especies forestales madrileñas.
La estrategia busca así disponer de plantas de procedencia conocida y adaptadas al territorio para futuras actuaciones de recuperación de áreas forestales.