La entidad conservacionista advierte de que el impacto de los fuegos no concluye con la extinción de las llamas, ya que la pérdida de masa forestal destruye hábitats clave que tardarán décadas en recuperarse. La destrucción de castañares, robledales y encinares priva de refugio, alimento y zonas de cría a la fauna silvestre.
Ante la inminente celebración del eclipse solar total, WWF solicita prudencia máxima a la población que acuda a entornos naturales para evitar nuevos conatos.
Zonas clave de reproducción del lince, el lobo y aves rapaces
Los incendios estivales han golpeado directamente a territorios clave para la supervivencia de grandes carnívoros y aves protegidas. En la Sierra Norte de Guadalajara se han visto afectados los territorios de reproducción de las únicas manadas de lobo ibérico en Castilla-La Mancha.
El lince ibérico también ha sufrido siniestros en Doñana, con 400 hectáreas calcinadas en las Marismillas, y en los entornos de La Olivilla (Jaén), así como en áreas de la sierra oeste de Madrid y Ávila.
En cuanto a las aves, el fuego en el Valle de Iruelas (Ávila) ha puesto en riesgo a una de las mayores colonias de buitre negro en España, afectando a polluelos en sus nidos.
Asimismo, la pérdida de árboles maduros en Madrid compromete la nidificación del águila imperial, el águila perdicera, el águila real y la cigüeña negra, mientras que en León los incendios cercaron hábitats críticos del urogallo cantábrico.
Consecuencias en cauces fluviales, reptiles e insectos
Los ecosistemas acuáticos también afrontan un escenario crítico. La llegada de cenizas y sedimentos tras las primeras lluvias deteriorará la calidad del agua en los ríos, amenazando a especies en estado crítico como el visón europeo y el desmán ibérico.
Por su parte, reptiles y anfibios, como el tritón del Montseny o la tortuga terrestre, sufren elevadas mortandades al no poder escapar del calor extremo del suelo, un problema que se extiende a las comunidades de insectos por la destrucción del sotobosque.