Riesgos por plomo, pastoreo y grandes eventos
La denuncia pone el foco en la preocupación por la contaminación por plomo, ya que la generalización de la caza en estas zonas de especial sensibilidad choca frontalmente con la legislación de aguas vigente, la cual restringe el uso de perdigones de plomo en humedales debido a su alta toxicidad para los ecosistemas hídricos.
Los ecologistas critican asimismo la autorización del pastoreo hasta la misma lámina de agua y la apertura al baño en el embalse de Navacerrada, alertando de que estas prácticas podrían generar graves problemas de contaminación orgánica similares a los episodios históricos sufridos en el embalse de Pinilla.
En el mismo sentido, señalan que el entorno de La Jarosa, refugio para aves rapaces como el buitre negro o la cigüeña negra, se verá seriamente amenazado por la organización de eventos deportivos masivos, actividades incompatibles con los periodos de cría de estas especies.
Invasoras y gestión de la fauna acuática
En lo referente a la fauna acuática, el conflicto se centra en las especies exóticas invasoras y la actividad de la pesca. Las alegaciones subrayan que, en la actualidad, la pesca en estos embalses se sustenta sobre especies introducidas como carpas y lucios.
Por ello, la plataforma exige que la nueva ordenación cumpla con el mandato legal de eliminar estas especies para facilitar la recuperación de la fauna nativa original, en lugar de promocionar una actividad deportiva que fomenta el mantenimiento de estos ejemplares y su devolución al agua tras la captura, lo que perpetúa el desequilibrio del ecosistema.
Demandas territoriales por embalse
Atendiendo a las demandas específicas por cada infraestructura, los ecologistas solicitan para el embalse de Valmayor el mantenimiento de los niveles de protección actuales y la recuperación efectiva de la continuidad de la Cañada Real Segoviana.
En el caso de Navacerrada, la petición es la desestimación total del nuevo plan para evitar cualquier tipo de construcción en zonas ganaderas y mantener la prohibición de deportes náuticos.
Respecto a La Jarosa, se exige la supresión de la caza y la pesca en los arroyos tributarios, considerados zonas de máxima protección ambiental, mientras que en Los Arroyos se reclama la eliminación del aparcamiento ilegal junto al Club Náutico y la prohibición de nuevas explotaciones ganaderas intensivas.
Prioridad legal de la conservación
La Plataforma Ecologista Madrileña recuerda que la Ley 7/1990 establece la conservación como el fin prioritario de estos espacios catalogados. Por este motivo, instan a la Consejería de Medio Ambiente a no degradar bajo ningún concepto los estándares de protección actuales, garantizando así la calidad del suministro de agua y la preservación de la biodiversidad en la región con la vista puesta en el horizonte de 2040.