La mayoría de estos movimientos corresponden a desplazamientos internos, lo que está generando una presión humanitaria extrema dentro de las fronteras de los países afectados. ACNUR ha confirmado que ya se encuentra prestando asistencia sobre el terreno y trabaja en la ampliación de su respuesta ante la posibilidad de que la situación continúe deteriorándose.
Situación crítica en Irán y Líbano
El informe detalla escenarios especialmente preocupantes en varios puntos clave:
En Irán, tras los recientes ataques, se estima que unas 100.000 personas abandonaron Teherán en apenas 48 horas. Aunque Irán ya acoge a 1,65 millones de refugiados (principalmente afganos), por el momento no se ha registrado un aumento masivo de cruces transfronterizos hacia otros países.
En Líbano, el Gobierno libanés cifra en más de 84.000 las personas refugiadas en unos 400 centros colectivos. Además, el flujo de salida hacia Siria se ha intensificado, con más de 30.000 personas, en su mayoría sirios que regresan y algunos libaneses, cruzando la frontera desde el inicio de las hostilidades.
Conflicto fronterizo en Afganistán y Pakistán
La tensión también se ha disparado en Asia Central. Los enfrentamientos armados en la línea fronteriza han provocado el desplazamiento interno de 115.000 personas en Afganistán y de unas 3.000 en territorio pakistaní.