En su carta de despedida, Escribano ha aludido al fuerte "desgaste personal" sufrido en las últimas semanas y ha justificado su salida para evitar que su continuidad interfiera en la confianza de los inversores. El conflicto estalló a raíz del intento de Indra de adquirir Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), empresa de la que Ángel Escribano es copropietario junto a su hermano y que, a su vez, posee un 14,3% de la propia Indra.
A pesar de que Indra decidió aparcar la compra de EM&E en el último momento para calmar las aguas, el Ejecutivo ha mantenido su presión para forzar la salida de Escribano, alegando un conflicto de intereses insalvable. La consejera independiente coordinadora, Virginia Arce, ya ha activado junto a la Comisión de Nombramientos el proceso para buscar un sucesor que devuelva la paz institucional a la cotizada.
Éxito en Bolsa y beneficios récord
La dimisión de Escribano llega en el momento de mayor esplendor económico para Indra. Bajo su presidencia ejecutiva, la compañía se ha visto impulsada por el incremento global en el gasto de defensa, cerrando el ejercicio 2025 con un beneficio neto de 436 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 57% respecto al año anterior.
El mercado ha reaccionado con volatilidad a la noticia: aunque las acciones de la multinacional llegaron a desplomarse un 7% en las primeras horas tras conocerse los rumores de salida, la confirmación de la dimisión y la perspectiva de una sucesión ordenada permitieron una remontada espectacular, cerrando la sesión con una subida del 3,13%.