UGT ha manifestado su rechazo frontal al acuerdo alcanzado para el primer convenio sectorial de grandes empresas del textil, considerándolo una "pérdida histórica" de derechos para las plantillas de corporaciones como Inditex o Mango. El pronunciamiento de la organización responde al pacto firmado ayer entre la Asociación Retail Textil España (ARTE), patronal del sector, y la mayoría de la representación social conformada por los sindicatos CCOO y Fetico.
Según ha expuesto la representación de UGT, la patronal ARTE introdujo ciertas concesiones específicas en la última mesa de negociación sobre las materias que motivaron la jornada de huelga convocada el sábado anterior por UGT. El sindicato interpreta que estas modificaciones puntuales se ejecutaron con la intención clara de contener el malestar de los trabajadores, pero advierte de que la realidad del marco normativo estatal sigue implicando una merma de las condiciones laborales, naciendo con el propósito de abaratar costes y recortar de manera progresiva los derechos consolidados durante décadas en los diferentes convenios provinciales y autonómicos.
Garantías específicas frente a la pérdida de derechos territoriales
El sindicato detalla que la heterogeneidad de los convenios territoriales vigentes hasta la fecha provocará que el impacto de esta unificación se perciba de manera distinta según la comunidad autónoma o provincia afectada. Si bien la organización reconoce que determinadas zonas geográficas experimentarán un incremento salarial y una disminución de la jornada laboral, sostiene que esas mismas plantillas perderán en otros ámbitos de la regulación laboral, tales como los regímenes de contratación, los periodos vacacionales o las licencias retribuidas.
En lo relativo a los puntos consolidados en el último encuentro, la central sindical subraya que se ha logrado blindar el mantenimiento del complemento por incapacidad temporal (IT) al 100% de la retribución, así como el cómputo del tiempo de descanso dentro de la jornada ordinaria como tiempo de trabajo retribuido, aunque esto último únicamente se aplicará en aquellos territorios que ya disfrutaban de dicha condición. Asimismo, el texto final del convenio introduce una limitación a los supuestos de movilidad geográfica obligatoria, restringiendo la distancia máxima permitida a un radio de 25 kilómetros.
Flexibilidad horaria, precarización y afectación a la conciliación familiar
A pesar de estas cláusulas particulares, UGT señala que el objetivo nuclear del acuerdo es la minoración de los costes laborales de las compañías mediante el incremento de la flexibilidad organizativa y la desregulación de las planificaciones horarias. Desde la perspectiva sindical, el articulado debilita derechos históricos y promueve la incorporación de nuevos trabajadores bajo baremos contractuales desfavorables, lo que a su juicio derivará en la configuración de plantillas progresivamente precarizadas dentro de los establecimientos comerciales.
El análisis del sindicato argumenta que gran parte del documento normativo presenta como avances sustanciales ciertos derechos que ya se encuentran regulados en la legislación general y que las empresas estaban obligadas a cumplir con anterioridad, citando ejemplos como los sistemas de registro horario de las jornadas laborales, los mecanismos de adaptación de jornada y los permisos orientados a la conciliación y el ejercicio del derecho de lactancia y el desarrollo de protocolos específicos para el colectivo LGTBI.
Por el contrario, la organización sindical insiste en que múltiples territorios disponen en la actualidad de salarios superiores, mayores periodos de descanso, pluses económicos mejorados, complementos de antigüedad más elevados y mejores condiciones vacacionales que las recogidas en el texto estatal, elementos que vaticinan que desaparecerán paulatinamente bajo la vigencia del nuevo convenio.
UGT concluye denunciando que la norma autoriza la modificación de calendarios y la ampliación de la disponibilidad en función de las denominadas "necesidades comerciales", un concepto que en el sector del gran comercio se traduce en variaciones constantes marcadas por el impacto de campañas de rebajas, periodos de ofertas como el 'Black Friday' o aperturas en días festivos, lo que supedita la conciliación de los trabajadores a las necesidades de venta.