El informe de la oficina estadística comunitaria revela que 197,7 millones de personas de entre 20 y 64 años tenían un empleo en la UE al cierre de 2025. El mapa europeo muestra una realidad de dos velocidades: mientras países como Malta (83,6%), Países Bajos (83,4%) y República Checa (82,9%) lideran la ocupación con tasas que superan ampliamente el 80%, en el extremo opuesto se sitúan Italia (67,6%), Rumanía (69%) y Grecia (71%). España, aunque por encima de estos últimos, todavía tiene camino por recorrer para alcanzar la cabeza de la eurozona.
La disparidad no solo es geográfica, sino también de género. En casi todos los estados miembros, con la excepción de Lituania, la tasa de empleo masculina es superior a la femenina. En el conjunto de la UE, el 80,9% de los hombres trabajaba en 2025, frente al 71,3% de las mujeres. Estas cifras evidencian que, aunque la recuperación es global, el acceso al empleo sigue presentando barreras estructurales según el género en los mercados más tradicionales.
La brecha de género: España frente al espejo europeo
Uno de los puntos clave del informe de Eurostat es la brecha de género en el empleo, que en la UE se sitúa en una media de 9,6 puntos porcentuales. España presenta en este indicador un comportamiento ligeramente mejor que el promedio comunitario, con una brecha de 9,5 puntos. Esto es resultado de una tasa de empleo masculina del 77,1% frente a una femenina del 67,6%. Esta diferencia, aunque notable, es mucho más contenida que la de países como Italia (19,1 puntos) o Rumanía (18,7).
En el lado opuesto, los países bálticos y nórdicos siguen marcando el estándar de igualdad laboral. Estonia y Lituania presentan brechas prácticamente inexistentes (0,5 y -0,6 puntos respectivamente), demostrando que la convergencia total es posible mediante políticas de conciliación e incentivos eficaces.
Para España, el reto de 2026 será doble: seguir impulsando la creación de empleo neto para converger con la media del 76,1% europea y, simultáneamente, acelerar la incorporación de la mujer al mercado de trabajo para situar su tasa de ocupación por encima del 70%.