Los precios en España vuelven a tensionarse. Según los datos definitivos publicados hoy por Eurostat, la inflación española cerró el mes de marzo en el 3,4%, una cifra que sitúa a la economía nacional ocho décimas por encima de la media de la eurozona (2,6%) y seis décimas superior al promedio de la Unión Europea (2,8%).
Este repunte coincide con el primer mes de impacto directo de la inestabilidad en Irán, cuyo conflicto ha comenzado a permear en los costes energéticos y logísticos globales. Los datos finales de la oficina estadística europea han superado en una décima las previsiones iniciales de marzo, tanto para el caso español como para el conjunto del bloque comunitario.
El objetivo del BCE se complica
Con una inflación del 2,6% en la eurozona (siete décimas más que en febrero), el Banco Central Europeo (BCE) ve cómo se aleja su objetivo de estabilidad fijado en el 2%.
Aunque la inflación general sube por segundo mes consecutivo, la nota positiva la pone la inflación subyacente, aquella que excluye energía y alimentos no procesados, que descendió una décima en la eurozona hasta situarse en el 2,3%.
España, en la parte alta de la tabla
A pesar de que España presenta datos preocupantes respecto a sus vecinos inmediatos, la situación varía drásticamente por países dentro de la Unión Europea ya que Rumanía lidera el ranking con la inflación más alta al alcanzar un 9%, seguida de Croacia con un 4,6% y Lituania con un 4,4%. En el extremo opuesto, Dinamarca se mantiene como el país más estable con la inflación más baja situada en un 1%, seguida por República Checa, Chipre y Suecia, naciones que registran todas ellas un 1,5%.