Anécdotas literarias de Madrid

Elena Fortún, Matilde Ras y “El pensionado de Santa Casilda”

El pensionado de Santa Casilda - Editorial Renacimiento
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Elena Fortún nació en Madrid en noviembre de 1886 y Matilde Ras Fernández en Tarragona en 1881 pero, cuando era todavía una adolescente, su familia, tras haber recorrido diversas ciudades,  se estableció en la capital de España. Ambas escritoras vivieron en la villa de Madrid durante largos e intensos períodos y aunque el exilio las aparto algunos años, regresaron y aquí fallecieron. Elena Fortún murió en 1952 y Matilde Ras en 1969. Las dos fueron importantes escritoras de la primera mitad del siglo XX.

Elena Fortún era simplemente el seudónimo con el que María de la Encarnación Gertrudis Jacoba Aragoneses y de Urquijo firmaba sus obras literarias, aunque curiosamente el seudónimo adoptado procediera de una novela escrita por su marido y titulada Los mil años de Elena Fortún. Elena, ya escritora consagrada, trató con sutileza los delicados asuntos de la emancipación femenina, tanto en su literatura infantil y juvenil, como en algunas de sus novelas. De niña y debido a su delicado estado de salud apenas se relacionó con otros niños y eso la convirtió en una joven muy acostumbrada a una extraña soledad que la hizo tímida, soñadora y muy sensible. Fue la creadora del personaje de “Celia” tan popular a partir de 1928 y hasta los últimos años de la década de los 60. Pues trataba las interesantes y, en ocasiones, extravagantes vivencias de una niña vital, rebelde e imaginativa que iba narrando todo lo que le sucedía y mucho de lo que imaginaba y deseaba que le pudiese suceder. Esos libros infantiles se hicieron tan populares que incluso llegaron a convertirse en algunos de los más leídos en la España de aquel tiempo. Ya consagrada como escritora conoció a Luca de Tena y llegó a tener su propia columna en el suplemento Gente Menuda de ABC. Durante algunos años frecuentó y participó en el Lyceum Club Femenino, también en la Residencia de Estudiantes y en el Círculo Sáfico Madrileño (club de intelectuales lesbianas en el Madrid de los años 20 que había sido creado a imagen y semejanza de otros clubs que ya existían en París y en Londres). En todos estos foros mantuvo una estrecha relación con algunas de las autoras más destacadas del feminismo español, a pesar de que la vida había ido colocando en su camino dificultades que la habían ido convirtiendo en una mujer sumisa e introvertida, y así es como se fue acentuando su personalidad. Se había casado a los diecinueve años de edad con Eusebio de Gorbea y Lemmi, militar y literato de poca monta que siempre que podía la apartaba hacia un lado, desde el que Elena Fortún procuraba pasar desapercibida. La disposición de su marido ante la vida y su actitud presuntuosa le había permitido relacionarse bien y asistir a algunas de las más destacadas tertulias literarias madrileñas, como a figurar, engañosamente, en la nómina más exclusiva de intelectuales de ese tiempo. Ella, sin embargo, mucho más leída e infinitamente más reconocida, solo era la pagana de los celos que padecía su esposo.

Matilde Ras, por su parte, fue una lectora y escritora de muy temprana vocación y que siendo aun muy joven alcanzó el reconocimiento de un extraordinario número de lectores. Fue también viajera inquieta que aprovechó sus viajes para ampliar los conocimientos culturales. Escribió artículos en periódicos y revistas como ABC, Nuevo Mundo, Mundo Femenino o Heraldo de Madrid. Como autora literaria representó, según Elena Fortún, “el tipo más inesperado de fauna intelectual”. Fue autora de importantes obras de grafología y de traducciones, cuentos, ensayos, novelas, obras de teatro y de un sorprendente “Diario” publicado en 1946 y dedicado a Elena Fortún.

Perteneció también al Lyceum Club Femenino y al Círculo Sáfico de Madrid, dirigido por Victorina Durán (pintora, escenógrafa y escritora madrileña que incluso realizó vestuarios para representar alguna obra de Federico García Lorca).

Elena Fortún y Matilde Ras se habían conocido en la década de los años 20 en la redacción de la revista Blanco y Negro en la que las dos autoras colaboraban. También intervinieron en otros numerosos proyectos literarios.

En 1922 escribieron juntas la novela lésbica titulada El pensionado de Santa Casilda que no fue publicada hasta el año 2022 cuando las dos autoras ya hacía años que habían fallecido. Esta novela ha sido considerada como la primera novela de temática lésbica escrita por mujeres españolas, a pesar de que otras autoras hubiesen publicado algunos años antes otras novelas de parecido argumento. Elena Fortún y Matilde Ras mantuvieron una relación amorosa que ha quedado constatada a través de sus respectivas correspondencias. Incluso se sabe que durante unos años anteriores a la Guerra Civil vivieron juntas. Pero el exilio separó sus vidas cuando Fortún se fue a Buenos Aires y Ras para Lisboa.

El pensionado de Santa Casilda trata de un grupo de muchachas que vivieron juntas en un internado que en Madrid estaba regentado por una orden eclesiástica francesa durante los años veinte. Y cuando algunas de aquellas jóvenes, siendo ya adultas, retomaron las relaciones que habían mantenido en los tiempos de internado. El libro tiene la influencia de otra novela también sáfica que Elena Fortún había titulado Oculto sendero. En La Novela el pensionado de Santa Casilda se vislumbra una temática imbuida en los interesantes universos de la adolescencia, donde ya se vislumbran nuevos modos de vida que hasta entonces no habían sido tratados a través de la literatura. Se cree que las autoras habían dejado la obra sin concluir y que Elena Fortún fue quien durante sus años de exilio la concluyó.