Byung-Chul Han, en su ensayo La crisis de la narración, sostiene que estamos asistiendo a una crisis narrativa. Hoy es esencial contar historias y saber contar historias para hacerle oposición a las combinaciones digitales y a la dictadura del algoritmo (que parece ser la nueva religión), donde la atención del lector está obnubilada por la droga de la novedad. Ninguna red social digital (y hago esta aclaración porque redes sociales ha habido desde que el hombre se paseaba como cazador-recolector) comparte una historia, sino una serie de actualizaciones interminables del presente de cada individuo; entre un «me gusta» y otro, como voyeristas domesticados, saltamos de un contenido vacío a otro. Bajo este panorama, Rafael Pérez Monsalve se nos presenta como uno de los pocos narradores en la actualidad en Itagüí.
Su tercera novela, Primer sereno de mayo, ganadora del concurso del Fondo Editorial Institución Universitaria de Envigado (2025), se exhibe como una alegoría de la soledad y las transiciones enquistadas como grietas en las paredes del edificio y en el cuerpo de don Ulpiano, quien en su vejez observa, a medida que la muerte se acerca, cómo se derrumba su imperio económico y, con este, su estructura familiar.
En este libro, Pérez Monsalve mantiene la esencia de novelas anteriores como La embriaguez de la primavera y La hortensia es una flor que no se olvida, donde la distribución narrativa está cimentada en la psicología de los personajes y en las descripciones de los lugares: Itagüí y Carolina del Príncipe. Dice el escritor Rafael Aguirre que existe un «Big Bang de autores» en esta ciudad. En el siglo XIX con María Josefa Escobar Uribe, en los años setenta surge la figura de Juvenal Herrera, y bajo el cobijo de la revista Lanzadera de Coltejer y el periódico El Colombiano, Rafael Pérez Monsalve imprime sus primeros cuentos, iniciando socialmente su carrera literaria.
Primer sereno de mayo es un libro que está ambientado en un espacio cerrado: un edificio. Bajo esta construcción novelística, se podría parangonar con otras obras como La metamorfosis de Kafka, Casa tomada de Cortázar o Los alegres funerales de Alik de Ulítskaya. El edificio funciona narrativamente como el testigo silencioso del declive de la familia y de su patriarca bajo el paso del tiempo y de las ambiciones de cada uno de los integrantes de la familia de don Ulpiano.
Esta forma estética de transformar un lugar físico inanimado en un protagonista de la novela permite una personificación del espacio donde cada objeto refleja los miedos o secretos más profundos, manteniendo en el lector un hilo de tensión narrativa porque cada cambio físico es recíproco al deterioro emocional y social de cada uno de los personajes.
¿Cómo sobrellevar el peso de la existencia cuando se menoscaba la armonía familiar por los intereses personales? Primer sereno de mayo devela en el rostro de su protagonista, don Ulpiano, las distintas máscaras que tiene la soledad después de las segundas oportunidades y de la muerte.