Vivienda

Idealista señala que la Ley de Vivienda encarece el alquiler un 30% y desploma la oferta a los tres años de su aplicación

A tres años de su entrada en vigor, la Ley de Vivienda ha provocado un encarecimiento del 30,7% en los precios y una reducción del 30% en la oferta de alquiler permanente, según Idealista. El informe alerta además de una fuerte exclusión de los perfiles vulnerables y los jóvenes.

Viviendas en Madrid - Foto de Virginie Lobel de Getty Images
photo_camera Viviendas en Madrid - Foto de Virginie Lobel de Getty Images

La Ley de Vivienda cumple el próximo 26 de mayo tres años de vigencia con un escenario sectorial marcado por el incremento generalizado de las rentas, la contracción del stock disponible y una presión sin precedentes sobre la demanda. Según un informe publicado por el portal inmobiliario Idealista, el mercado español presenta hoy precios un 30,7% más caros que al inicio de la norma, mientras que el volumen de inmuebles ofertados se ha reducido un 30% y la competencia de los inquilinos por acceder a un arrendamiento se ha más que duplicado.

El análisis detalla que la contención de los precios se ha logrado de forma parcial únicamente en aquellos municipios que decidieron aplicar topes a las rentas mensuales, aunque este movimiento ha tenido como contrapartida directa una drástica reducción del producto residencial disponible en el circuito comercial permanente.

Fuerte caída del stock en los mercados intervenidos

Dentro de las localidades declaradas como zonas tensionadas, Pamplona lidera la contención con un repunte del 11,9% en el precio, seguida por Gerona, Vitoria y Lérida, con subidas controladas por debajo del 16%. En un escalón superior se sitúan San Sebastián, Barcelona y Tarragona, con incrementos situados entre el 17% y el 19%, dejando a Bilbao y A Coruña con las subidas más acusadas de este bloque al registrar un 20% y un 22,7% más, respectivamente.

La principal consecuencia de este control de precios ha sido el drenaje del mercado del alquiler tradicional. Barcelona encabeza esta tendencia con un desplome del 69% de su oferta permanente durante el trienio. El comportamiento a la baja se repite con fuerza en Bilbao, Pamplona y San Sebastián, con descensos superiores al 58%, mientras que en Tarragona, Lleida, A Coruña y Girona las caídas oscilan entre el 44% y el 53%.

Por el contrario, en los grandes núcleos urbanos donde las administraciones descartaron intervenir los precios, las expectativas económicas de los propietarios se han disparado notablemente. Segovia encabeza las subidas del país con un incremento del 51,2%, flanqueada de cerca por los repuntes de Madrid y Valencia, que rebasan el 41%. En estas capitales no reguladas, la oferta también ha sufrido retrocesos significativos, destacando la bajada del 30% en Madrid, el 35% en Palma y el 42% en Sevilla, frente a las mermas más contenidas observadas en Málaga, Valencia o Alicante. Como excepción, apenas siete capitales de provincia españolas, entre las que destacan Cáceres y Cuenca, cuentan hoy con más viviendas disponibles que al arrancar el periodo regulatorio.

Elitización del acceso y repunte de la competencia

Más allá de las variables macroeconómicas, el estudio pone el foco en el incremento de la presión social para conseguir un inmueble. En la actualidad, cada anuncio de vivienda en alquiler publicado en España recibe un promedio de 41 contactos interesados, lo que supone un incremento del 119% respecto a las métricas del año 2023. Las ciudades con mercados topados copan los índices de competitividad más altos de la geografía, con promedios que alcanzan las 125 familias interesadas por anuncio en Vitoria, 110 en Pamplona y 99 en Barcelona, una situación de saturación que solo iguala Guadalajara con 127 familias por cada propiedad.

El portavoz de Idealista, Francisco Iñareta, ha advertido de que este desequilibrio está generando un proceso de elitización residencial. Ante el exceso de demanda, los arrendadores están priorizando de forma sistemática a los candidatos que acreditan mayores ingresos mensuales, solvencia económica contrastada y estabilidad en el empleo. Este filtrado natural del mercado termina excluyendo de las opciones residenciales a los sectores con menores recursos, las rentas medias y los jóvenes. Iñareta apuntó a la paradoja que vive el modelo de Barcelona, donde el control de precios convive con una competencia tan alta que convierte los pisos regulados en un producto accesible únicamente para las familias con mejor posicionamiento financiero.