El mundo rural tiene un problema con la despoblación. Diferentes zonas de España se encuentran con que hay menos habitantes cada vez, lo que repercute de manera lógica en sus negocios y economía. Las autoridades locales tratan de encontrar soluciones a este problema, pero mientras tanto son los negocios locales los que sufren más estas consecuencias. Esta propuesta busca poner remedio y facilitar que el mundo rural sea más visible y competitivo.
En los pueblos del norte de España existen más de 1.600 actividades rurales desarrolladas por vecinos, artesanos, ganaderos o pequeños negocios que apenas aparecen en los grandes portales turísticos. Esa falta de visibilidad es el punto de partida de VamosRural, una plataforma nacida en Cantabria que busca conectar a los viajeros con la actividad económica real del territorio y ofrecer a sus habitantes nuevas oportunidades de ingreso.
La iniciativa opera principalmente en Cantabria, Asturias y País Vasco, donde se concentra la mayor parte de los proveedores y experiencias disponibles. Su propósito es claro: que el turismo genere beneficios directos para quienes viven en el entorno rural y que esa renta contribuya a fijar población.
Una oferta existente, pero invisible para los grandes canales
Los datos recopilados por el proyecto muestran una diferencia sustancial entre lo que reflejan las plataformas generalistas y la oferta real del territorio. Mientras los grandes intermediarios apenas superan las 300 experiencias en el norte de España, VamosRural reúne más de 1.600 actividades, muchas de ellas vinculadas a oficios tradicionales, talleres familiares o propuestas que rara vez encuentran espacio en los circuitos habituales.
La plataforma señala que el problema no reside en la falta de iniciativas, sino en las barreras de acceso al entorno digital. Muchos pequeños proveedores carecen de recursos para adaptarse a modelos pensados para operadores urbanos. A ello se suman comisiones elevadas y una pérdida de control que complica la rentabilidad.
Un modelo económico que protege el margen del proveedor
Frente a ese esquema, VamosRural apuesta por un sistema sin comisiones para quienes ofrecen la actividad. El anfitrión fija su precio y es el viajero quien asume un recargo del 15%. Con ello, los ingresos del proveedor se mantienen intactos y la actividad se convierte en una fuente más estable de recursos.
La plataforma cuenta ya con unos 600 proveedores registrados, muchos de los cuales están dando sus primeros pasos en la venta online. Para sus impulsores, cuando los beneficios permanecen en el pueblo, el impacto es inmediato: se fortalece el consumo interno, se sostiene el empleo local y se refuerza la economía circular que caracteriza a estos entornos.
El arraigo como herramienta frente a la despoblación
Según el proyecto, permitir que una persona pueda generar ingresos a partir de lo que ya sabe hacer en su pueblo actúa como un freno natural a la despoblación. No se trata de grandes inversiones ni de macroproyectos, sino de garantizar que la actividad cotidiana pueda convertirse en una oportunidad económica real.
Además, la plataforma detecta un fenómeno creciente: residentes que utilizan VamosRural para descubrir propuestas dentro de su propia región. Esto contribuye a reducir la dependencia de la temporada alta y favorece un consumo más continuo.
Tecnología para digitalizar sus propuestas
El equipo está desarrollando herramientas basadas en Inteligencia Artificial para que los proveedores puedan digitalizar sus propuestas a partir de materiales ya existentes, como audios o descripciones informales. Su intención no es alterar la actividad, sino facilitar su adaptación al entorno digital con el menor esfuerzo posible.
Crecimiento previsto para 2026
De cara al próximo año, VamosRural prevé consolidar su presencia en el norte del país y comenzar a trabajar en nuevas comunidades con un tejido rural fuerte. El crecimiento, recalcan, será progresivo y siempre vinculado a las comunidades locales.