Así lo refleja el estudio Turismo de alto impacto y sostenibilidad en la ciudad de Madrid, presentado este viernes en la Casa de la Panadería, sede del Centro de Turismo Plaza Mayor del Ayuntamiento.
El viceconsejero de Cultura, Turismo y Deporte, Luis Martín Izquierdo, ha asistido a la presentación de este informe, elaborado por la red internacional de empresas turísticas Virtuoso, que analiza el impacto económico y el comportamiento de este tipo de visitante en la capital y su entorno.
Más gasto y estancias más largas en Madrid
Según el estudio, el viajero de alto impacto genera un gasto medio total de 10.183 euros por estancia en la ciudad de Madrid, frente a los 6.253 euros del turista medio. Además, prolonga su visita hasta una media de siete días, dos más que la duración habitual.
El informe subraya que este perfil no solo aporta una contribución económica significativamente mayor, sino que también prioriza la sostenibilidad, la autenticidad y la conexión con la cultura local. Su gasto repercute en toda la cadena de valor del sector turístico: destina 2,4 veces más a alojamiento, 2,1 veces más a gastronomía, 1,7 veces más a experiencias y 3,3 veces más a compras en comparación con el visitante promedio.
La región, extensión natural de la experiencia urbana
El estudio destaca que el crecimiento de las estancias responde al atractivo de la región como complemento a la oferta cultural y urbana de la capital. En este sentido, Madrid se proyecta como puerta de entrada a destinos patrimoniales y naturales de alto valor.
Entre los enclaves más demandados figuran el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, los Reales Sitios vinculados a la historia de la monarquía —como Aranjuez—, Alcalá de Henares, ciudad Patrimonio de la Humanidad, y el entorno natural de la Sierra de Guadarrama.
Esta diversificación territorial favorece una distribución más equilibrada del flujo turístico y amplía el impacto económico más allá del centro urbano.
Sostenibilidad y cultura local, claves del modelo
El turismo de alto impacto valora especialmente la sostenibilidad y la integración en el entorno cultural del destino. El informe incide en que este viajero busca experiencias personalizadas, propuestas gastronómicas de calidad y actividades vinculadas al patrimonio histórico y natural.
Para la Comunidad de Madrid, este modelo refuerza una estrategia orientada a atraer visitantes con mayor capacidad de gasto, estancias más largas y un interés específico por la identidad cultural madrileña, consolidando así un turismo menos estacional y de mayor valor añadido.