La campaña de este año, bajo el lema #SaludMentalFeminista, pone el foco en cómo los prejuicios no solo provienen del entorno, sino que terminan interiorizándose. El 70% de las mujeres encuestadas manifiesta preocupación por el juicio ajeno y el 60% se siente insatisfecha con su apariencia física. Además, la valoración de los profesionales es contundente: el 96% de los equipos técnicos percibe que estas mujeres tienen una autoestima baja o muy baja.
Consecuencias del miedo a la discriminación
El impacto del estigma tiene consecuencias prácticas en la atención sanitaria. El estudio revela que el 31% de las mujeres con experiencia propia en salud mental decide no acudir a recursos especializados por miedo al rechazo o por haber vivido experiencias discriminatorias previas. Este dato evidencia una brecha de acceso que agrava la vulnerabilidad del colectivo.
La iniciativa de 2026 incluye una pieza audiovisual que recrea situaciones de discriminación en ámbitos laborales, escolares y sanitarios. La campaña simboliza el paso del estigma al autoestigma mediante una escena donde la protagonista interioriza los comentarios negativos, reflejando la pérdida de autoconcepto que sufren muchas de estas mujeres.
Reivindicaciones para un cambio estructural
Ante esta realidad, Salud Mental España, con el apoyo del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, reclama la puesta en marcha de políticas públicas que integren la perspectiva de género de forma efectiva. La Red Estatal de Mujeres de la organización denuncia en su manifiesto que el estigma es una forma de violencia hacia mujeres, niñas y adolescentes.
Entre las peticiones fundamentales destacan la necesidad de formación específica para profesionales de todos los sectores, el refuerzo de la atención temprana en salud mental y el aumento de la concienciación en los centros educativos para erradicar la discriminación desde la base.