Ocho de cada diez españoles, en concreto el 81%, muestran preocupación por el bienestar de los animales durante su transporte, especialmente ante las condiciones climáticas extremas y los riesgos asociados a los trayectos de larga distancia. Así lo refleja un estudio europeo elaborado a partir de más de 8.500 entrevistas en nueve países de la Unión Europea.
Los datos sitúan a España en línea con la media comunitaria, donde el nivel de preocupación alcanza el 82%, y evidencian una creciente sensibilidad social ante el impacto que el transporte puede tener sobre los animales vivos.
Riesgos y sufrimiento en los trayectos
Entre los principales problemas señalados por los encuestados figuran el agotamiento, la deshidratación y el estrés extremo, condiciones que el 75% de los españoles considera una fuente de “sufrimiento innecesario” en los desplazamientos prolongados.
Además, el 87% cree que trasladar animales en situaciones de calor o frío extremo supone un grave riesgo para su bienestar, lo que refuerza la demanda de medidas más estrictas para regular estas prácticas.
La sensibilidad también se extiende a los casos de mayor vulnerabilidad. El 79% apoya normas más duras o incluso la prohibición del transporte de animales gestantes, mientras que el 77% rechaza que animales jóvenes o no destetados recorran largas distancias.
Disposición a pagar más y exigir cambios
El estudio revela también una mayor implicación del consumidor. El 62% de los encuestados afirma que estaría dispuesto a pagar más por productos que garanticen altos estándares de bienestar animal durante el transporte.
En este contexto, el 71% de los españoles respalda que las autoridades nacionales y europeas aprueben y apliquen nuevas leyes que mejoren las condiciones de traslado.
Sin embargo, la confianza en el sistema actual es limitada. Solo el 37% considera que las autoridades hacen cumplir de forma eficaz la normativa vigente, y el 55% asegura que su valoración de un partido político empeoraría si no apoyara mejoras en esta materia.
Mayor tolerancia relativa, pero con demandas de reforma
Pese a esta sensibilidad, España sigue siendo uno de los países con mayor aceptación del transporte de larga distancia: solo el 22% considera que no debería permitirse bajo ninguna circunstancia, frente al 71% registrado en Italia.
Aun así, las conclusiones del informe apuntan a una tendencia clara: la sociedad española exige más garantías, mayor control y una legislación más ambiciosa para reducir el sufrimiento de los animales durante su traslado dentro de la Unión Europea.