La moción presentada por Unidas Podemos en el Ayuntamiento de Sant Antoni de Portmany para eliminar los campos de fútbol de los patios escolares y sustituirlos por espacios “inclusivos y no competitivos” ha traspasado el ámbito municipal y se ha convertido en un debate de alcance nacional.
La iniciativa, defendida en pleno por la concejala de Podemos Angie Roselló, plantea un rediseño integral de los patios escolares, con la retirada del asfalto, la plantación de árboles, zonas verdes, áreas de sombra y espacios con agua, con el objetivo de crear “refugios climáticos” frente al calor extremo.
Igualdad, sostenibilidad y uso del espacio escolar
Roselló argumentó que el modelo actual de los patios genera desigualdad de género, al ocupar el fútbol “hasta el 80 % del espacio, situado en el centro y utilizado mayoritariamente por los niños, mientras que las niñas quedan relegadas a los márgenes”. Según la edil, esta distribución condiciona el uso del espacio común y limita la participación de parte del alumnado.
Además, defendió que la propuesta responde a criterios medioambientales, apostando por deshormigonar los patios, aumentar la vegetación y adaptar los centros educativos a episodios cada vez más frecuentes de altas temperaturas.
El fútbol como foco de conflicto, según Podemos y PSOE
El debate se intensificó cuando Roselló calificó el fútbol como “un problema” en los colegios y aseguró que en algunos centros del municipio, como Can Coix o el CEIP Sant Antoni, ya se ha prohibido. “Las peleas de los niños solo pasan en el fútbol; no he visto otro deporte con más hooligans”, afirmó.
Estas declaraciones fueron respaldadas por el portavoz del PSOE en el consistorio, Antonio Lorenzo, quien llegó a definir el fútbol como “una práctica deportiva tóxica” que genera problemas de convivencia porque “los niños imitan lo que ven”.
El PP frena la iniciativa y defiende la autonomía escolar
El Partido Popular, que gobierna con mayoría en Sant Antoni, rechazó la moción. La concejala de Educación, Eva Prats, consideró que prohibir el fútbol supondría “una falta de respeto a la autonomía de los centros”.
“El fútbol no es el problema y fomentar cualquier deporte es positivo. Las niñas también pueden jugar a fútbol”, defendió Prats, subrayando que corresponde a cada colegio organizar sus espacios y dinámicas educativas.
De Ibiza a la polémica nacional
La controversia ha saltado a los medios nacionales y al debate público. El exfutbolista y comentarista Santiago Cañizares fue uno de los más críticos con la propuesta, ironizando sobre que “donde hay más conflictos es en la política, muchos más que en cualquier deporte”.
Cañizares recordó además el auge del fútbol femenino en España, subrayando que “las mujeres son campeonas del mundo”, y cuestionó que se señale al fútbol como elemento excluyente. A su juicio, existen problemas más urgentes en el ámbito educativo, como el ciberacoso, el bullying, la obesidad infantil o el aumento de trastornos del desarrollo, que deberían centrar la atención política.
Un debate abierto sobre deporte, educación y convivencia
Lo que comenzó como una propuesta local sobre el diseño de patios escolares se ha transformado en un símbolo del choque ideológico en torno al deporte, la igualdad, la sostenibilidad y la educación. Mientras Unidas Podemos y el PSOE defienden un cambio de modelo para promover espacios más inclusivos y verdes, el PP y numerosas voces sociales consideran que demonizar el fútbol es un error y que la solución pasa por educar en valores, no por prohibir.