Crisis migratoria en Ceuta

JuntosPolGC alerta desde Ceuta del desgaste de los agentes ante la crisis migratoria: “No pueden acometer esto solos”

Ana Levante se desplaza a la ciudad autónoma para conocer sobre el terreno las condiciones en las que trabajan Guardia Civil y Policía Nacional y la situación de los migrantes.

La representante de JuntosPolGC reclama más medios y planificación y advierte de que la emergencia no afecta únicamente a quienes han llegado a Ceuta: “Todo lo que está aconteciendo está teniendo repercusión en vidas humanas”.

Imagen de la playa del Trampolín, Ceuta - Ana Levante, JuntosPolGC
photo_camera Imagen de la playa del Trampolín, Ceuta - Ana Levante, JuntosPolGC

La playa de El Trampolín vuelve a condensar buena parte de las contradicciones de la crisis migratoria que atraviesa Ceuta. El jueves, alrededor de 1.700 migrantes abandonaron el asentamiento improvisado que se había formado junto al mar para ser trasladados a recursos temporales de acogida. Horas después, centenares habían regresado. El viernes, el arenal volvía a estar ocupado.

Hasta allí se ha desplazado Ana Levante, de JuntosPolGC, para conocer directamente una realidad que la organización considera que está sometiendo a una enorme presión no solamente a los migrantes, sino también a los guardias civiles, policías nacionales y demás profesionales desplegados para gestionar una emergencia que se prolonga desde finales de julio.

“Un Trampolín de ida y vuelta”, resumía Levante este viernes mientras se dirigía hacia la playa. “Trasladaron a los migrantes que allí se hacinaban hace dos días a unas campas y, obviamente, han vuelto”.

Su impresión sobre el terreno coincide en este punto con los hechos conocidos. El 20 de agosto, cerca de 1.700 personas abandonaron El Trampolín dentro del dispositivo organizado para trasladarlas a los nuevos recursos temporales de acogida. El operativo comenzó por la mañana y se desarrolló sin incidentes, según fuentes de la Delegación del Gobierno citadas por EFE. Sin embargo, ese mismo día cerca de 500 jóvenes magrebíes habían regresado al arenal. Un día después, centenares volvían a ocuparlo.

JuntosPolGC se desplaza a Ceuta

Levante explica a El Diario de Madrid que el objetivo de su presencia en Ceuta es documentar directamente las condiciones existentes, recabar testimonios y comprobar qué está ocurriendo tanto con las personas migrantes como con los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

“Nuestra marcha es esa: estar aquí, en la brecha, y hacer todo lo que sea necesario para poner de manifiesto la situación y para que las autoridades y las Administraciones tomen medidas, pero en serio”, sostiene.

Para JuntosPolGC, la dimensión humanitaria de la emergencia resulta inseparable de la dimensión policial. Levante insiste en que no se trata únicamente de gestionar administrativamente una llegada extraordinaria de personas.

“Esto es una situación de exposición de vidas humanas”, afirma. “Se está poniendo a la gente en situación grave de necesidad”.

La magnitud del episodio explica parte de esa presión. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, cifró inicialmente en 72.000 las entradas registradas durante la crisis y aseguró que unas 70.000 personas habían regresado a Marruecos. El 13 de agosto situó en alrededor de 5.000 el número de migrantes que permanecían en Ceuta y anunció nuevos refuerzos policiales.

“La carga no puede recaer sobre los policías y guardias civiles”

Una de las principales advertencias de Levante afecta precisamente a quienes están sosteniendo los dispositivos de seguridad.

“Lo que no podemos tolerar es que cada vez que haya una situación de crisis, la carga del esfuerzo y la carga de trabajo recaiga sobre los hombros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, sobre los policías, la Guardia Civil, Policía Nacional, las policías locales y los cuerpos de Protección Civil”, señala.

La representante de JuntosPolGC reclama que el análisis de la emergencia tenga en cuenta también las consecuencias físicas y psicológicas para los agentes.

“No podemos descargar la responsabilidad sobre ellos exclusivamente porque también sufren ese estrés, no solo laboral, sino personal, y no solo ellos, sino que repercute en sus familias y en todo su entorno”, explica.

Interior ha reforzado durante las últimas semanas el dispositivo policial en Ceuta. Grande-Marlaska anunció el 13 de agosto un nuevo incremento de efectivos y mantuvo reuniones con responsables de Policía Nacional y Guardia Civil para analizar la situación.

Levante considera, sin embargo, que el problema trasciende el número de agentes y alcanza las condiciones en las que deben desarrollar su trabajo.

“No hay dinero en una Administración ni en una dieta que compense todo eso”, sostiene.

Horas de vigilancia y una emergencia que se prolonga

La representante de JuntosPolGC describe agentes sometidos a largas jornadas de presencia y vigilancia en espacios improvisados y reclama una planificación que contemple no solo el número de efectivos, sino también sus condiciones materiales.

“No puedes ir a custodiar una población migrante en una campa de asfalto a 40 grados al sol en una zona costera”, señala. “Tienes que hacer una previsión amplia de efectivos y de recursos”.

Su reclamación es sencilla: que quienes tienen que mantener la seguridad y garantizar el funcionamiento de los dispositivos dispongan también de espacios adecuados para descansar durante los servicios prolongados.

Levante sostiene que el refuerzo del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) de la Guardia Civil se ha multiplicado desde el inicio de la crisis y asegura que las incidencias atendidas en dependencias policiales se han incrementado considerablemente. El Diario de Madrid no ha podido verificar de manera independiente las cifras concretas aportadas por la representante de JuntosPolGC.

La propia Levante introduce una precisión relevante: cuando habla de incidencias no está equiparándolas automáticamente con delitos.

“No estoy hablando de delitos, estoy hablando de incidencias. Luego ya, a consideración de la Justicia, se valorarán de una manera u otra”, puntualiza.

El Trampolín, símbolo de una solución todavía provisional

La situación encontrada por JuntosPolGC en El Trampolín evidencia también las dificultades para estabilizar la emergencia.

El Gobierno puso en marcha nuevos recursos temporales de acogida con alrededor de 1.800 plazas y trasladó a los migrantes desde la playa hacia instalaciones diferenciadas. Los subsaharianos fueron dirigidos principalmente a Loma Margarita y los magrebíes a Loma Colmenar.

Pero una parte de los trasladados regresó posteriormente a El Trampolín.

El fenómeno introduce una dificultad adicional: disponer de plazas no garantiza por sí solo que las personas acepten permanecer en ellas. Entre algunos migrantes existe temor o desconfianza hacia los dispositivos habilitados y hacia las consecuencias administrativas que puede tener su identificación.

Levante cuestiona precisamente que trasladar a las personas de un emplazamiento a otro pueda convertirse en sustituto de una solución estable.

“Son movimientos de traslados de un punto a otro”, afirma. “No hay ninguna acción concreta para resguardar a esa persona y dotarla de las necesidades básicas”, sostiene desde su experiencia durante la visita.

La valoración pertenece a JuntosPolGC y contrasta con la posición del Gobierno, que defiende los nuevos recursos como parte de una respuesta progresiva. La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, ha anunciado que se seguirán activando dispositivos temporales de atención humanitaria.

El papel de los agentes

Levante insiste especialmente en una distinción: las decisiones sobre los traslados y la política migratoria corresponden a las autoridades, mientras que policías y guardias civiles ejecutan las órdenes recibidas.

“Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad atienden a órdenes. Aquí decisiones espontáneas no hay ninguna”, afirma. “Los que dan la cara y los que ponen el uniforme son los agentes de Policía Nacional y Guardia Civil”.

La reflexión adquiere relevancia en un escenario donde la Policía participa en los dispositivos de reubicación. El traslado del jueves desde El Trampolín se realizó a pie y bajo escolta policial, aunque la Delegación del Gobierno aseguró que tuvo carácter voluntario y transcurrió sin incidentes.

JuntosPolGC teme que los agentes terminen absorbiendo también el malestar generado por decisiones que no les corresponden.

“La situación subjetiva que tienen los inmigrantes es que la Policía les acordona y les lleva”, explica Levante al describir cómo pueden percibir algunos migrantes estos operativos.

De ahí que reclame mayor información, recursos y planificación institucional.

Los riesgos cotidianos de la precariedad

Durante su recorrido por Ceuta, Levante asegura haber encontrado situaciones que muestran hasta qué punto las necesidades más elementales pueden convertirse en un problema de seguridad.

Habla de jóvenes refugiados entre maleza y zonas próximas a acantilados, de personas que duermen protegidas únicamente con cartones o toallas y de conexiones improvisadas para cargar teléfonos móviles.

“¿Sabes cómo están cargando los móviles? Accediendo a las tomas de luz dentro de las farolas sin ninguna seguridad”, relata.

Son observaciones realizadas por JuntosPolGC durante su visita que El Diario de Madrid atribuye a su testimonio y que la organización pretende documentar gráficamente.

La precariedad del asentamiento de El Trampolín está ampliamente constatada. Durante los últimos días, los migrantes habían construido estructuras rudimentarias con cartones y otros materiales y habían organizado de manera improvisada parte de su vida cotidiana mientras recibían asistencia de organizaciones humanitarias.

Levante alerta asimismo de los riesgos asociados a la alimentación cuando la solidaridad ciudadana trata de cubrir necesidades que deberían abordarse mediante mecanismos organizados y con garantías sanitarias.

Su preocupación no constituye una denuncia de las iniciativas solidarias, sino una advertencia sobre los riesgos de que una emergencia de esta magnitud dependa durante demasiado tiempo de soluciones improvisadas.

Una crisis que también afecta a quienes la gestionan

La tesis que JuntosPolGC quiere trasladar después de desplazarse a Ceuta es que la emergencia tiene dos dimensiones humanas que no deberían enfrentarse entre sí.

Por un lado están miles de migrantes que permanecen en una situación extraordinariamente vulnerable. Por otro, policías, guardias civiles, sanitarios, miembros de Protección Civil, trabajadores de organizaciones humanitarias y otros profesionales sometidos durante semanas a una presión excepcional.

“La situación de crisis humanitaria no solo queda en los migrantes, sino que se traslada a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que colaboran y trabajan”, resume Levante.

El número de menores añade otra capa de complejidad. Interior había identificado ya a 2.168 menores desde el comienzo de la crisis, mientras las administraciones trabajan en fórmulas para su protección y eventual traslado a otras comunidades autónomas.

JuntosPolGC teme, además, que el problema se cronifique.

Levante apunta hacia el otoño y al empeoramiento de las condiciones meteorológicas como un factor que puede agravar la situación de quienes continúen viviendo al aire libre o en emplazamientos improvisados.

La cuestión, sostiene, ya no consiste únicamente en responder a la emergencia inicial, sino en determinar qué ocurrirá si la provisionalidad se prolonga durante semanas.

De la emergencia a la planificación

Ceuta lleva más de tres semanas intentando recuperar la normalidad después de una entrada migratoria de una dimensión excepcional. Desde entonces se han sucedido retornos a Marruecos, identificaciones, expedientes de asilo, refuerzos policiales, dispositivos humanitarios y la apertura de nuevos espacios temporales.

Pero el regreso de centenares de personas a El Trampolín apenas unas horas después de su traslado evidencia que la crisis continúa abierta.

La presencia de JuntosPolGC en la ciudad pretende ahora poner el foco sobre una parte menos visible de esa emergencia: las condiciones en las que trabajan quienes deben mantener la seguridad mientras las administraciones buscan una salida.

Levante asegura que la organización continuará estos días recabando testimonios, imágenes e información directa antes de realizar una valoración más completa.

Su mensaje inicial desde Ceuta, sin embargo, es inequívoco: una situación extraordinaria no puede sostenerse indefinidamente mediante recursos provisionales ni descargando sobre los agentes el peso operativo de decisiones que corresponden a otras instancias.

“Guardia Civil y Policía Nacional, por sí solos, no pueden acometer esto”, advierte.

Y plantea una pregunta que, después de semanas de emergencia, traslada directamente a las administraciones: “¿Hasta cuándo pueden aguantar emocionalmente y físicamente los agentes?”.