Cuestión de confianza

Qué es la cuestión de confianza y cómo tendría que plantearla Pedro Sánchez en el Congreso

El Congreso ha instado a Pedro Sánchez a valorar una cuestión de confianza, un mecanismo que solo puede activar el presidente del Gobierno

Pedro Sánchez durante su intervención en el Pleno del Congreso | Foto de Pool Congreso
photo_camera Pedro Sánchez durante su intervención en el Pleno del Congreso | Foto de Pool Congreso

El Pleno del Congreso de los Diputados ha aprobado una iniciativa que insta al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a valorar la posibilidad de someterse a una cuestión de confianza, un mecanismo parlamentario previsto en la Constitución cuya activación depende exclusivamente del jefe del Ejecutivo.

La propuesta salió adelante con 178 votos a favor y 171 en contra, gracias al respaldo del PP, Vox, Junts, UPN y Coalición Canaria, aunque la propia iniciativa deja claro que carece de efectos jurídicos vinculantes, por lo que el presidente no está obligado a convocarla ni existe un calendario fijado para ello.

Un mecanismo que solo puede activar el presidente del Gobierno

La cuestión de confianza está regulada en el artículo 112 de la Constitución y desarrollada por el Reglamento del Congreso de los Diputados. Se trata de un instrumento mediante el cual el presidente del Gobierno solicita expresamente el respaldo de la Cámara a su programa político o a una declaración de política general.

A diferencia de la moción de censura, este procedimiento solo puede ser iniciado por el presidente del Gobierno, tras la correspondiente deliberación del Consejo de Ministros.

Por tanto, aunque el Congreso haya aprobado una iniciativa instando a Pedro Sánchez a utilizar este mecanismo, la decisión final sigue siendo exclusivamente suya.

Los trámites para plantear una cuestión de confianza

En caso de que el presidente decidiera recurrir a este instrumento, el procedimiento parlamentario comienza con la presentación de un escrito motivado ante la Mesa del Congreso.

Ese documento debe explicar las razones políticas que justifican la solicitud de confianza, precisar si afecta al programa del Gobierno o a una declaración de política general e incorporar la certificación del Consejo de Ministros que acredita que la iniciativa ha sido previamente deliberada.

Una vez admitido el escrito por la Mesa del Congreso, la Presidencia informa a la Junta de Portavoces y convoca el Pleno en el que se debatirá la cuestión.

Debate parlamentario y votación

El Reglamento establece que el debate se desarrolla siguiendo las mismas normas que una sesión de investidura.

El presidente del Gobierno interviene en primer lugar para exponer los motivos por los que solicita el respaldo de la Cámara. Posteriormente toman la palabra los representantes de los distintos grupos parlamentarios y pueden producirse turnos de réplica.

La votación se realiza por llamamiento público, de manera que cada diputado responde de viva voz con un "sí", un "no" o una abstención.

El Reglamento fija además que no podrá celebrarse la votación hasta que hayan transcurrido al menos 24 horas desde la presentación formal de la iniciativa, garantizando así un tiempo mínimo para el debate político.

Qué mayoría necesita

Para superar una cuestión de confianza basta con obtener una mayoría simple, es decir, más votos favorables que contrarios entre los diputados presentes.

Si el presidente consigue ese respaldo, el Gobierno mantiene la confianza parlamentaria y continúa ejerciendo sus funciones con normalidad.

Qué ocurre si el Gobierno pierde la confianza

En caso de que la Cámara rechazara la cuestión de confianza, el presidente del Gobierno estaría obligado a presentar la dimisión del Ejecutivo ante el Rey, iniciándose el procedimiento constitucional para una nueva investidura.

Si durante ese proceso no fuera posible conformar una mayoría parlamentaria que respaldara a otro candidato, el escenario podría desembocar en la convocatoria de nuevas elecciones generales.

Una iniciativa sin efectos vinculantes

La moción aprobada por el Congreso no obliga legalmente al presidente del Gobierno a activar este procedimiento.

El propio texto aprobado señala expresamente que se trata de una iniciativa de carácter político y sin vinculación jurídica, por lo que corresponde únicamente al presidente decidir si plantea o no la cuestión de confianza.

Desde el Ejecutivo se ha restado trascendencia al resultado de la votación, al considerar que no produce efectos legales sobre la continuidad del Gobierno.

Un mecanismo excepcional en la democracia española

La cuestión de confianza es uno de los instrumentos parlamentarios menos utilizados desde la aprobación de la Constitución de 1978.

Según los precedentes recogidos en la información disponible, solo ha sido utilizada en dos ocasiones: por Adolfo Suárez, en septiembre de 1980, y por Felipe González, en abril de 1990.

En ambos casos, los presidentes obtuvieron el respaldo de la Cámara mediante mayoría simple y pudieron continuar al frente del Ejecutivo.

Desde entonces, ningún otro presidente del Gobierno ha recurrido a este mecanismo, que continúa siendo una herramienta excepcional dentro del sistema parlamentario español.