Tras mantener una reunión con el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, el jefe del Ejecutivo ceutí ha cifrado en una horquilla de entre 8.000 y 11.000 personas los migrantes que permanecen en la ciudad tras los cruces masivos desde Marruecos.
Vivas ha advertido del riesgo alto que supone para la convivencia la presencia de miles de personas sin techo en las calles y ha urgido la articulación de un plan estatal enfocado en la restitución de la normalidad y la ejecución de devoluciones.
La propuesta planteada por la administración local pasa por habilitar una instalación que funcione como centro de internamiento de extranjeros (CIE) con la libertad de movimiento restringida. Según Vivas, esta medida permitiría cubrir las necesidades vitales básicas de los afectados, retirar la presión de las vías públicas y agilizar la tramitación administrativa de las salidas. Para este fin, el presidente autonómico ha demandado refuerzos inmediatos en las áreas de Extranjería, Justicia, Fiscalía, Policía y atención sanitaria preventiva, además de la constitución de un "mando único" interministerial que coordine la respuesta.
Exigencia de garantías en la línea fronteriza
Durante su comparecencia, Vivas ha instado al Gobierno central a emitir un "mensaje inequívoco" respecto a la seguridad de los pasos fronterizos. El dirigente ha criticado lo sucedido a finales de julio, señalando que la integridad territorial quedó comprometida por la actuación de un país tercero.
En este sentido, el presidente ceutí ha reclamado el despliegue de los recursos necesarios para evitar que la situación se repita, insistiendo en que España cuenta con medios suficientes para proteger de forma permanente la delimitación fronteriza en el norte de África.