Área 52

Ese inesperado amigo de EEUU e Israel

En un artículo del 7 de septiembre de 2025 en The Times of Israel, el antiguo Sargento de la Unidad Refaim (la “Unidad Fantasma”) de las Fuerzas de Defensa de Israel, José Lev Álvarez, se preguntaba si Pedro Sánchez no estaría “gobernando bajo el chantaje de Pegasus”, y apuntando directamente a Marruecos. 

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú. Si Bécquer hubiese leído ese artículo igual habría escrito algo como ¿Quién me chantajea?, dices mientras vendes armamento y software espía a Marruecos. ¿Quién me chantajea ¿Y tú me lo preguntas? El chantajeador, seguramente, eres tú.

Porque la realidad es que detrás de las declaraciones fatuas de un hortera que engola la voz y nos agrede con sus corbatas, tras las carcajadas desquiciadas de un botarate al que todo menos la manipulación de unas ovejas bien entrenadas le viene grande, no hay nada a lo que se le pueda llamar oposición a Estados Unidos o Israel. Una flotilla de botellón y rave en altamar comandada por una niña histérica a medio alfabetizar y poco más.

Lo que sí hay es mucha acción a favor de Marruecos y en contra de los intereses de España. En un país donde el 6,8% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza, su índice de desarrollo humano está cerca del último tercio de todos los países del mundo, España acoge a un 2,9% de su población mientras el Estado, la Monarquía, que no el país, se arma hasta los dientes por gentileza de EEUU e Israel. Armamento, se supone, en su posición frente a Argelia. 

Cuando cerca del 13% de su población se encuentra en situación vulnerable, nosotros nos olvidamos de nuestro papel de facto, que no de iure, en el Sáhara y ellos, preocupados como están por su nación, desarrollan un plan de “autonomía” que reconocemos como el más viable. Potasa, imprescindible ahora más que nunca por la situación de los fertilizantes en Ucrania y Ormuz, y, muy posiblemente tierras raras y yacimientos de hidrocarburos.

Es decir, ayudamos a parte importantes de su población, desatendida por el “Comendador de los creyentes”, mientras que pagamos su vigilancia de fronteras y desarrollamos todo tipo de ayudas y programas de cooperación. Mientras ellos firman los Acuerdos de Abraham y son armados por EEUU e Israel con medios potencialmente letales para nosotros, nosotros bajamos el peso específico del gas natural que compramos a Argelia, barato además, y nos pasamos al GNL, mucho más caro, de EEUU, y nos desentendemos del Sáhara y sus recursos completamente estratégicos que, por supuesto, no explotará Marruecos.

¿Por qué, además, no explotamos el litio de Cáceres, el petróleo de Canarias, el uranio de Salamanca, las tierras raras de Ciudad Real?

Y una pregunta aún más inquietante. Si tanto molestara Sánchez a EEUU e Israel, ¿por qué sigue sin revelarse el contenido del robo de los casi 3 gigas de información con el programa israelí Pegasus? Si hay algo comprometido, como se supone, motivo suficiente para, de nuevo supuestamente, chantajearle, ¿por qué se permite el supuesto chantaje pero no se fuerza la caída? Lógicamente, y en ese caso, será más importante el chantaje que lo que molesta.

Soy un convencido defensor de EEUU e Israel. Pero antes de ello lo soy de España y no puedo sino rebelarme absolutamente cuando quien se supone debe de ser tu amigo deja de serlo. Y han dejado de serlo no porque el agente zumbado que habita en la Moncloa reparta las sandeces con las que obsequia a su público, sino porque la destrucción de España que perpetra este sujeto es parte de su conveniencia geoestratégica. Eso, queridos, los amigos no lo hacen. Igual es que, como dijo Kissinger en cierta ocasión, “ser enemigo de EEUU es peligroso, pero ser su amigo es fatal”.

Un último apunte. Pedro Sánchez llegó a la presidencia del gobierno tras una farsa calamitosa con forma de moción de censura, el 2 de junio de 2018. El 27 del mismo mes y año fue visitado en la Moncloa por George Soros. Ahí queda.