Estamos viendo como de nuevo los incendios vuelven a aparecer en escena. La superficie forestal que se ha quemado en lo que va de 2026 cuadruplica a la del año 2025. Este es un mal augurio con circunstancias agravantes de esta situación como ha sido el incendio de Los Gallardos en Almeria en el que han perdido la vida 13 personas. Esta es realmente la consecuencia más dramática y es la de que en pleno Siglo XXI y con todos los avances tecnológicos con los que contamos aún se pueda perder la vida en un incendio forestal.
Hay 52 incendios activos en España actualmente, los más graves los de los pueblos del Oeste de la Comunidad de Madrid que lindan con Castilla y León y que afectan a la provincia de Avila. También hay incendios en Castilla-La Mancha que amenazan a la provincia de Soria.
El problema fundamental de nuestro país ante los incendios es la despoblación, solo la presencia de actividad humana en los pueblos puede frenar el avance de los incendios, no sólo por la actividad diaria de los que residen en los pueblos, sino también porque la reivindicación nace de quien en primera persona ve la maleza que se concentra en el campo y que se convierte en el combustible que genera los incendios. La ausencia de actividad diaria en los pueblos durante los 365 días del año es la auténtica raíz de los incendios.
No existe una estrategia en España para combatir la despoblación, a pesar de tener un Ministerio con el rimbombante nombre de reto demográfico. Castilla y León es la comunidad más despoblada de Europa y aquí no existe ni una sola medida de lucha contra la despoblación que sea eficaz. Los pueblos siguen perdiendo habitantes cada año y solo se quedan los mayores. Yo he ido a mi pueblo en Segovia recientemente y solo me he encontrado más casas cerradas, y cuando he querido caminar por lugares que antes tenían accesos me los he encontrado tapados por toda la maleza que ha crecido y nadie limpia. Esta es la situación de los más de 2000 pueblos que tiene esta Comunidad, que es la región más despoblada, pero que se repite en todas las Comunidades de interior.
No se trata de que falten recursos en los pueblos: el sector agroalimentario está cargado de posibilidades de crecimiento, pero tienen que desarrollarse políticas que incentiven y apoyen la puesta en marcha de nuevas iniciativas. Esto ya se hizo en el pasado con líneas de apoyo a la inversión y fuimos la Comunidad que más empresas y empleo generó en este sector, entre 2008 y 2015, fueron políticas que apoyamos desde la Consejería de agricultura y ganadería, con la marca de alimentos Tierra de Sabor liderando este avance.
El aprovechamiento de los recursos naturales, una buena Estrategia de aprovechamiento de la biomasa, que está muy por debajo de sus posibilidades. Las oportunidades de desarrollo turístico de Castilla y León, con el mayor potencial de patrimonio histórico, natural y cultural, están sin desarrollar. Comunidades como Cataluña o Andalucia, generan riqueza económica en estos sectores que triplican los datos de rentabilidad de Castilla y León. No es por falta de recursos es porque no se aprovechan.
Resolver la presencia de habitantes en el medio rural es la primera medida para evitar los incendios, pero no es la única, hace falta tener también una estrategia de prevención de los incendios, con un plan de limpieza de los montes durante todo el año, con cuadrillas de trabajadores que conozcan el monte y que estén presentes cuando hay que ir a apagar los incendios para saber por dónde tienen que moverse.
Y por último un plan de extinción de incendios que coordine todos los medios y operativos disponibles de manera eficaz. No pueden acudir medios de diferentes administraciones y que cada uno aparezca en el incendio sin saber ni conocer el territorio. Se ha declarado la emergencia nacional par actuar en estos incendios, pero realmente lo que hay que hacer es trabajar durante todo el año en la prevención de los incendios, con una Estrategia Nacional. No podemos acordarnos de Santa Barbara cuando truena, como dice la sentencia popular.
Hemos sufrido incendios muy graves en los últimos años en Castilla y león, el año pasado se quemaron más de 150.000 hectáreas en las provincias de León, Salamanca, Zamora y Avila, en 2022 ardió la Sierra de la Culebra, en 2021 Navalacruz en Avila, que fue el incendio más grave que ha tenido hasta el de este año.
Todo ello por una absoluta falta de políticas eficaces en el medio rural, y sólo cuando los montes comienzan a arder se vuelve la mirada hacia los pueblos, cuando ya no hay nada que hacer, cuando todo se esta quemando y las personas tienen que ser desalojadas de sus viviendas, todo por falta de políticas de prevención y cada vez el problema es más grave.