LA MIRADA DE ULISAS no puede dejar pasar por alto un evento tan significativo como el regreso a casa del último secuestrado: Ran Gvili. Se constata que fue el primero en recibir esa nefasta condición y el último en salir de ella. Israel y su gente viven el acontecimiento con tal alegría que pareciera que cada secuestrado representara a un hermano que, sin ser de sangre lo es de pueblo y de identidad. No interesa, si es nacido en Israel o en otro lugar del planeta, como fue el caso al rescatar a individuos secuestrados de otras nacionalidades. Resulta un sentimiento compartido que se desprende de un evento tan importante como el hecho de obligar a retornar ya sea vivo o muerto a todos los raptados sin excepción: seres a quienes Hamás privó de su libertad en condiciones dignas de Dante, sin considerar si eran infantes, ancianos o mujeres. Este retorno a casa es como recuperar el aliento y volver a respirar con cierto alivio, aunque permanezca el dolor de tanta tragedia en el corazón de todos los israelís, los judíos del mundo y las personas sensibles a aquel horror. Hamás con su manera de obrar evidencia el odio y la violencia que precisan para combatir los valores de Occidente e imponer a la brava los suyos. Legados del Corán que riñen con los bíblicos. En nombre de un dios se exalta a matar a toda persona que no quiera ser islamista. Los judíos contabilizados en primera línea al saber que son los más reacios a la conversión. Los extremistas utilizan métodos que se creían arcaicos. Atroces prácticas empleadas en épocas pretéritas que se pensaban enterradas en el pasado. Lamentablemente, revivieron con una fuerza inusitada para dar la catástrofe que Israel y el mundo vivieron esa madrugada del 7 de octubre del 2023 en la frontera con Gaza. Recordar aquel tiempo es empañar la mirada de Ulisas y la de tantas familias que vivenciaron el drama de la crueldad y la barbarie. El gobierno y la gente de Israel representan a un pueblo que jamás abandona a su gente. La protege. Contrariamente a los terroristas que, sólo tienen en consideración a su población civil para sacrificarla y ponerla de carne de cañón con la idea de volverlos héroes y motivo de beneficios al incrementar los propósitos de aparecer como víctimas, cuando en realidad son los victimarios. Lamentable situación que desvirtúa la tarea de los cabecillas o los dirigentes, quienes deberían estar atentos y en la obligación de proteger y favorecer a su gente.
Para la recuperación del cuerpo de Ran Gvili, el último secuestrado, se formó todo un tinglado: más de 30 dentistas y 100 médicos y numerosos especialistas en el oficio de identificar difuntos, junto a soldados dispuestos para la hazaña, hombres y mujeres que se dieron cita para formar parte del magno operativo de rescatar el cadáver de Ran Gvili y devolverlo a su tierra natal. Un montaje de película que tuvo que excavar 251 tumbas sobre 800 hasta dar con el hombre buscado. Era imprescindible hallar el paradero del último rehén en las garras de Hamás, una condición impuesta por Israel para los acuerdos del cese de fuego con Gaza, que se incumplieron. Por informaciones, el ejército israelí sabía que el último secuestrado de aquella crueldad estaba enterrado en dicho cementerio sin tener su exacta ubicación. Había que proceder con cautela y el mayor respeto por las tumbas y los extintos enterrados que había que desenterrar para su correcta identificación, como fue el caso. Con el respeto debido que el judío le tiene a la muerte, fueron excavados 251 cadáveres de los enemigos hasta llegar a la tumba 251 donde finalmente se halló a Rani, un ciudadano de gran calibre y entrañable. Dio su vida por salvar a varios despavoridos que escapaban de los tiroteos terroristas. El grupo de rescate de Ran, volvió a dejar todo de manera impecable como si jamás se hubiera tocado las tumbas.
La Mirada de Ulisas conoce la posición del judaísmo frente a la muerte: corresponde a respetar al muerto y darle honorífica sepultura. Valores que unen y forman una sociedad que exalta la vida y la unión. La mirada de Ulisas aplaude la arriesgada maniobra que arrojó el mejor resultado: Ran Gvili podrá descansar en paz con el rocío de las lágrimas que le resultan cercanas y solidarias. Ennoblecen su memoria.