Símbolos sin tiempo

El gobierno de la corrupción

El Gobierno de España ha patentado un nuevo modo de buscarle los cinco pies al gato. Porque fue así como el presidente Pedro Sánchez se ha desgañitado en el Parlamento Español para inaugurar un espectáculo tan lamentable que a quienes lo seguíamos consiguió ruborizarnos. Seguramente él también se ruborizó, porque le patinaban los ojos cuando Patxi López gritó con furia colérica aquello de “ YO CON BEGOÑA”. Que realmente ni sé, ni quiero saber qué es lo que significa en el argot o en la jerga de ese político -hoy politicastro - que en otros tiempos - cuando era Lendakari - se diferenció de la banda asesina que acabó con la vida de cientos de inocentes, muchos de ellos socialistas. Pero esta es la actual persistencia e indecencia de un gobierno sanchísta, desatinado y disparatado que ha perdido su propia idiosincrasia – si es que una vez la tuvo –  y que se sumerge y se hunde en el cieno de los escenarios más casposos y sucios de la política instaurada a nuestro lado, para pervivir a costa de lo que sea. Para seguir “acaudillando” un país que se dirige al precipicio.

Es la corrupción generalizada, la de TODOS Y TODAS, la de ellos, la que también ha salpicado el alma del socialismo escuálido que protagonizó Zapatero cuando todavía se atrevía a decir eso que “ser socialista es tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho”. Nunca entenderé cómo es posible que el expresidente se haya atrevido a decir semejante majadería; esa que iba tan en contra de sus sagrados principios y de su amor por los bienes terrenales representados en su gloriosa, deslumbrante y fastuosa joyería.

El Gobierno de España ha alborotado su propio camino, caminando. Recorriendo los vericuetos más dolosos y estériles que cualquiera de nosotros pudiera imaginar. Pues hoy en día se nos ha caído el ángel que custodiaba lo que representó Zapatero, y lo que todos ellos siguen llamando la izquierda progresista, la izquierda apolillada, nauseabunda, hedionda y repugnante, la que tritura y pulveriza todo su pasado, y, por supuesto, el futuro.

Y, mientras tanto, Sánchez, en un acto de auténtica resistencia degenerada va a seguir diciendo que va a aguantar en el gobierno a costa de lo que sea. Para seguir corrompiendo y desnaturalizando un Estado que los españoles habíamos convertido en AUTÉNTICA DEMOCRACIA.

La incoherencia se ha apoderado de nosotros para hacer de España un país de rescoldos encendidos, en el que hasta Felipe González ha tenido que salir al paso para pedir clemencia y sensatez.

No he escuchado a nadie gritar lo de “YO CON BEGOÑA”. Porque hasta su propio esposo puso cara envarada y circunspecta cuando el patético Patxi López vociferaba y rebuznaba en el Parlamento Español con aquel desenfreno abominable... Por no tener, no tienen ni modales.