Sencillamente irresistibles

Un cucu de mal asiento

Que te den por C… Vete a tomar por C… Una patada en el C … Esto va de C … Ponerse hasta el C …Las cosas te han salido de C…Eres como un grano en el C … Es tonto del C…

Y cientos más de expresiones referentes al Cucu, como si dicha parte de la anatomía humana fuera un espanto, a pesar de aparecer a veces como algo redondo y bien puesto, esculpido a golpe de “sentadillas” en el gimnasio, o en el Parlamento (que hasta cierto punto es lo mismo), donde sus señorías (con nulo señorío), capitaneadas por el número Uno, se sientan y levantan para intervenir, ausentarse de continuo, o visitar la cafetería, enfundados en sus más o menos ajustados pantalones.

Lo tremendo es que muchos de tales especímenes tienen también la inteligencia en el C… y mandan a “tomar por C…” a quienes no comulgan con sus soflamas, mentiras y “mal hacer” denominándoles “fango”.

Por ejemplo, lo hace el ministro Puente, ese ser que, al parecer molesta a sus oponentes, no porque haga las cosas mal. sino por lo contrario, porque todo lo hace muy bien, aunque le vaya de C…

De hecho, anda con el norte perdido mandando que les den por C … a quienes dudan de tan inmodesta afirmación y le califican de “inútil, cínico, macarra y vago” sin apreciar que su fulgurante bien hacer no se merece en absoluto una patada en el C…

Además, ocurre que el Sr. ministro, de quien también opinan las malas lenguas que es tonto del C… y que es en realidad el de los insultos impertinentes y continuados en las redes, no duerme.

Solo ha conciliado tres horas en las últimas jornadas de pesadilla, y por eso comete a veces “pequeños” errores, tal como asegura, en sus múltiples explicaciones, que a la postre son como un grano en el C… que les ha salido a quienes soportan sus falacias y sus innumerables apariciones sin decir nada, eludiendo responsabilidad y contradiciéndose a sí mismo.

Al parecer el causante de todo desastre ferroviario es Franco. No, perdón, es Rajoy, con independencia del tiempo transcurrido desde que acabo su mandato.

En aquel entonces Sánchez le llamo “Indecente” y la indecencia se le ha quedado corta a él y a los que ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.

Don Puente se pone hasta el C…de hablar y no dimitir.

Miente mientras las familias de las víctimas y los españoles exigen la verdad.

El problema es que presuntamente ni él ni su jefe son capaces de reconocerla, por corrupción o por cobardía, o por ambas.  

El aumento indiscriminado del tráfico ferroviario, la falta de mantenimiento de la red viaria, soldaduras, detección de errores y errores, fatiga de materiales y larguísimo etc., se desmayan en la boca de don Puente. Y la ALTA VELOCIDAD española alcanza la vertiginosa de ¡80 kilómetros por hora! como única precaución anti accidente.

¿Como van las investigaciones ministeriales? ¿Cómo va el misterio de la desaparición durante un tiempo precioso para salvar la vida a los heridos, del Alvia?

Y en tanto las estructuras siguen temblores, y las vibraciones potencialmente peligrosas asustan a los usuarios, y usted retuerce cada vez más los argumentos, conviene recordar la frase lapidaria de un amigo: “Le des las vueltas que le des, el C… siempre queda detrás.

Aplíqueselo Don Puente.