El Retrovisor

El Congreso de los Diputados exhala incienso y resistencia al absolutismo

Exhalar significa expulsar aire, gases, vapores u olores desde el interior de un cuerpo hacia el exterior. Aunque el término se utiliza principalmente en fisiología, como metáfora lo podemos aplicar a un edificio, aceptando que esos vapores pueden corresponder a retazos de historias olvidadas.

Este puede ser el caso del Congreso de los Diputados en la Carrera de San Jerónimo, de Madrid. El actual edificio se asienta, y comparte galerías, pozos y desagües, con el antiguo convento e iglesia del Espíritu Santo que estuvo situado en el mismo lugar entre 1599 y 1834.

El Convento de los Clérigos Menores del Espíritu Santo fue fundado en 1594 por Jacobo Trenci, el Caballero de Gracia, en terrenos de su propiedad en la calle que ahora lleva su nombre. Tras una disputa con los religiosos en 1599, bajo el amparo de Magdalena de Guzman, marquesa del Valle de Oaxaca, estos se trasladaron a otra ubicación, en la manzana 269 de la Carrera de San Jerónimo, que se corresponde con el solar del palacio del Congreso. La marquesa era aya de la infanta Ana de Austria, pero se enfrentó al Duque de Lerma, todopoderoso valido del rey Felipe III y fue desterrada.

Según refiere el historiador del arte Manuel Chico: “la traza de la iglesia fue realizada por el arquitecto Pedro de Mazuecos el mozo. Su construcción se inició por la cabecera pero el templo no se concluyó hasta 1684. El interior del templo poseía planta de cruz latina, con cuatro capillas laterales a ambos lados, crucero destacado en alzado y cubierto por cúpula sobre pechinas en su tramo central, envuelta en un cimborrio ochavado rematado en forma bulbosa”. Su interior acumuló obras de arte que en su mayoría han desaparecido con excepción, quizá, de tres pinturas de Pedro Rodríguez de Miranda, de 1738, actualmente en el Museo del Prado.

Al inicio del siglo XIX la fachada se encontraba en muy mal estado y fue restaurada en 1816, según un proyecto de Manuel de la Peña y Padura, que añadió una portada de orden jónico y se construyeron dos chapiteles.

El 20 de julio de 1823 el convento quedó prácticamente destruido tras un violento incendio que se declaró mientras que el Duque de Angulema, comandante en jefe de los Cien Mil Hijos de San Luis, oía misa. La noticia fue difundida por “El Restaurador”, un diario católico absolutista que se publicó entre julio de 1823 y enero de 1824, que en su edición del 22 de julio de 1823, señalaba que el incendio no pudo ser casual y que el objetivo era un intento de magnicidio del artífice de la reposición de Fernando VII como monarca absoluto.

Tras la muerte de Fernando VII, y la incipiente consolidación de un Estado liberal, para dar ubicación a la cámara de los procuradores se ordenó habilitar la ruinosa iglesia de Espíritu Santo. Finalmente fue derribada y en su lugar el arquitecto Narciso Pascual diseñó el palacio del Congreso. La primera piedra la colocó la joven reina Isabel II el 10 de octubre de 1843.