El proyecto, impulsado por Canal de Isabel II en colaboración con la empresa tecnológica Captoplastic, ya funciona en la estación depuradora de aguas residuales (EDAR) de Arroyo del Soto, en Móstoles, y supone un avance significativo en la protección de las masas de agua de la región.
Esta iniciativa se enmarca en la estrategia del Ejecutivo autonómico para anticiparse a las futuras exigencias medioambientales europeas y reforzar la calidad del tratamiento de aguas en la red pública.
Una tecnología capaz de tratar 100.000 litros de agua a la hora
La planta piloto incorpora un sistema innovador para la extracción de microplásticos, partículas contaminantes de tamaño inferior a cinco milímetros que presentan una elevada resistencia a la degradación. La tecnología empleada permite actuar sobre hasta 100.000 litros de agua por hora mediante un captador magnético que se adhiere a estos residuos y facilita su posterior retirada.
Uno de los aspectos más destacados del sistema es su carácter de residuo cero, ya que el material captador puede recuperarse y reutilizarse, reduciendo el impacto ambiental del propio proceso de depuración.
Resultados iniciales con una eficacia superior al 80%
Los primeros ensayos realizados en la EDAR de Arroyo del Soto arrojan resultados prometedores, con una eficacia superior al 80% en la eliminación de microplásticos durante esta fase inicial. En estos momentos, los trabajos se centran en la realización de pruebas técnicas para evaluar tanto la capacidad de retención de partículas como los sistemas de cuantificación de estos contaminantes emergentes.
Los datos obtenidos servirán para valorar la posible implantación de esta tecnología en otras instalaciones de la red de depuración de la Comunidad de Madrid.
Anticipación a la normativa europea y protección ambiental
La presencia de microplásticos en el ciclo del agua se ha convertido en uno de los principales retos del sector de la depuración. La nueva normativa europea ya contempla la obligación de controlar y limitar la concentración de estos residuos en las aguas tratadas.
Con la puesta en marcha de este proyecto piloto, Canal de Isabel II se adelanta a estos requerimientos regulatorios y refuerza su apuesta por soluciones innovadoras que contribuyan a preservar los ecosistemas acuáticos y la calidad del agua en la región.