Este programa divulgativo, que a nivel nacional cuenta con la coordinación directa del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, está orientado principalmente a viajeros internacionales, aficionados a la jardinería y familias, buscando visibilizar la estrecha vinculación existente entre el estado fitosanitario del entorno natural y la seguridad de la vida cotidiana.
La presente edición del proyecto persigue incentivar a los ciudadanos de todo el territorio europeo a mantenerse informados, actuar como altavoces del mensaje institucional y adoptar hábitos sencillos en su día a día que contribuyan a facilitar la supervivencia de la masa vegetal, el equilibrio medioambiental y la estabilidad de la economía agraria.
La concienciación como motor de la seguridad alimentaria
El jefe de la Unidad de Fitosanidad de la Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria de la Comisión Europea, Sylvain Giraud, ha defendido que el lema central se basa en la idea de que la concienciación social actúa como el verdadero motor de la acción preventiva. Giraud ha subrayado que salvaguardar las plantas equivale de forma directa a proteger las fuentes de alimentación, el entorno y el futuro de las próximas generaciones, valorando positivamente que la involucración de la población civil europea está sentando unos cimientos firmes que respaldarán las políticas de control fitosanitario más allá del propio ciclo temporal de la campaña.
En este mismo sentido se ha pronunciado el jefe de la Unidad de Medio Ambiente, Plantas y Ecotoxicología de la EFSA, Tobin Robinson, quien ha remarcado que, aunque la investigación científica resulta indispensable para identificar y categorizar los riesgos que acechan a la sanidad vegetal, el conocimiento técnico no es suficiente por sí solo. Robinson ha señalado que es necesario que los ciudadanos integren estas pautas en sus rutinas diarias a través de prácticas de consumo responsable, viajes conscientes que eviten el transporte ilegal de especies y la educación de las nuevas generaciones como parte activa de la solución.
El impacto del cambio climático y los flujos comerciales internacionales
Los informes estadísticos recopilados por la agencia comunitaria recuerdan que las plantas representan el 80% de los alimentos que componen la dieta humana global, además de constituir el pilar básico para el sustento de la ganadería y actuar como el principal mecanismo natural de regeneración del aire. Asimismo, unos niveles óptimos de salud vegetal se traducen de forma directa en rendimientos agrícolas estables, un factor que repercute positivamente en la disponibilidad de existencias en los mercados y en la moderación de los precios de la cesta de la compra.
Los expertos de la EFSA advierten de que factores globales como el cambio climático y las dinámicas humanas actuales, impulsadas por la globalización comercial y la intensidad de los flujos turísticos, están ejerciendo una presión severa e inédita sobre la vegetación autóctona. Bajo este escenario, la introducción y rápida propagación de plagas importadas o enfermedades vegetales exóticas pueden llegar a provocar consecuencias devastadoras en el tejido productivo y pérdidas irreparables en la biodiversidad de las regiones afectadas.