El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, presidió este Viernes Santo el primer acto de veneración del Lignum Crucis celebrado en la historia de la Semana Santa madrileña, un evento sin precedentes que tuvo lugar en la Puerta del Sol y que reunió a miles de fieles.
Un acto histórico en el corazón de Madrid
El encuentro se desarrolló frente a la Real Casa de Correos, donde cuatro de las cinco estaciones de penitencia del Viernes Santo coincidieron en un mismo espacio para rendir homenaje a la reliquia del Lignum Crucis.
Las cofradías participantes fueron:
- El Divino Cautivo
- Los Siete Dolores
- El Cristo de los Alabarderos
- El Santo Entierro
Cada una de ellas accedió de manera sucesiva a la plaza, formando un semicírculo alrededor de la reliquia, en una escenificación de gran valor simbólico y religioso.
La veneración del Lignum Crucis
El relicario del Lignum Crucis, custodiado en la parroquia de la Santa Cruz, fue colocado sobre una tarima en el centro del acto. Una vez reunidas todas las hermandades, se llevó a cabo un momento de recogimiento en el que:
- Se elevaron los pasos de las distintas cofradías
- Se realizó una oración conjunta
- Se rindió veneración a la reliquia
Tras la ceremonia, cada procesión continuó su recorrido habitual por las calles de la capital.
Tradición, música y emoción
Uno de los momentos más destacados de la noche fue la interpretación de una saeta desde el balcón de la Real Casa de Correos por parte de la cantante Lucía Beltrán, dedicada a la imagen del Divino Cautivo.
Además, la jornada estuvo marcada por la riqueza histórica de las hermandades participantes:
- La Archicofradía del Santo Entierro, con origen en 1580
- Los Siete Dolores, la congregación más antigua de Madrid, fundada en 1495
- El Divino Cautivo, obra de Mariano Benlliure (1944), única imagen que procesiona en dos días
- El Cristo de los Alabarderos, vinculado al entorno del Palacio Real
Un hito para la Semana Santa madrileña
Este acto supone un nuevo impulso para la Semana Santa de Madrid, que en los últimos años ha ganado protagonismo tanto a nivel cultural como turístico.
La iniciativa refuerza el papel de la capital como escenario de grandes celebraciones religiosas, combinando tradición, patrimonio y participación ciudadana en uno de sus espacios más emblemáticos.